Se jubila el Azul

23

Ciudad de México.– La mañana del 6 de octubre de 1946, el entonces regente del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, descubrió la placa conmemorativa que marcaba la inauguración del Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes.

Aproximadamente 50 mil personas se dieron cita en la colonia Noche Buena para ver desfilar a las bandas de guerra, que realizaron los honores a la bandera mientras el lábaro patrio se izaba en el asta principal del entonces moderno inmueble.

Aquel domingo de hace casi 72 años en punto del mediodía, los Aguiluchos del Colegio Militar y los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de Mé- xico saltaron al campo para dar el kickoff e inaugurar deportivamente el coso de Insurgentes.

El marcador favoreció a los universitarios por 45-0, aunque lo relevante es que había nacido uno de los escenarios más importantes de la capital del país.

Ciudad de México, 7 de enero de 2017. , durante el partido correspondiente a la Jornada 1 del torneo Clausura 2017 de la Liga Bancomer MX entre el Cruz Azul y los Rayos del Necaxa, celebrado en el estadio Azul. Foto: Imago7/Agustín Cuevas

SURGIMIENTO

El incendio del Parque Asturias el 26 de marzo de 1939 en el juego entre el equipo de casa y el Necaxa, propició la creación de un nuevo estadio en la ciudad, pero éste se construyó con cemento, el primero en México creado con ese material, para evitar que tuviera un destino similar al del campo asturiano.

El empresario Neguib Simón Jalife convocó a un concurso arquitectónico para la construcción de este proyecto, el ganador fue el arquitecto Modesto C. Rolland, considerado un pionero en el uso del cemento armado.

Simón Jalife adquirió una propiedad de poco más de un millón y medio de metros cuadrados en las inmediaciones de Mixcoac, pertenecientes a unas antiguas ladrilleras, con el fin de llevar a cabo toda una Ciudad Deportiva.

En la mente del yucateco de origen libanés nacido en 1896, se proyectó la construcción de una plaza de toros, un estadio de futbol, frontones, albercas, boliches, canchas de tenis, así como arenas de boxeo y lucha.

Inesperadamente, los costos iniciales para la construcción del complejo se triplicaron amén de los impuestos crecientes por lo que el proyecto no pudo concluirse.

ACTIVIDAD

Tres meses después de su inauguración, el ahora Estadio Azul abrió sus puertas por primera vez al futbol, el 5 de enero de 1947, el Veracruz recibió administrativamente al Racing de Avellaneda, el marcador culminó a favor de los Tiburones Rojos por 2-1, el primer anotador en el inmueble fue el argentino Waldino El Torito Aguirre, mientras que Leopoldo Proal fue el primer mexicano en anotar en dicho coso y además lo hizo por partida doble.

A partir de entonces se convirtió en la casa del América, así como del Atlante y a partir de 1950 también del Necaxa.

El coloso de la Noche Buena fue elegido por la Federación Mexicana de Futbol (FMF) como sede de las Finales de la Copa México y del Campeón de Campeones de manera ininterrumpida desde 1947 hasta 1959.

En sus primeros años también actuó como la casa de la Selección Mexicana hasta 1955, así como en 1992 durante la segunda fase de la Eliminatoria rumbo al Mundial de Estados Unidos 94.

En 1956 el futbol en la Ciudad de México se mudó al Olímpico Universitario, entonces el de la Ciudad de los Deportes albergó los juegos más relevantes de futbol americano del Instituto Politécnico Nacional (IPN), tanto los partidos Finales, como los Clásicos contra los Pumas de la UNAM; incluso, fue el primer inmueble en México en recibir un partido de la NFL fuera de los Estados Unidos cuando los New Orleans Saints vencieron 14-7 a los Filadeflia Eagles en 1978.

En 1983, el vecino de la Plaza México recibió de nuevo al futbol para ser el hogar del Atlante, por lo que tomó el nombre de Estadio Azulgrana, hasta 1996 cuando el Cruz Azul llegó para jugar como local hasta el día de hoy que cerrará su participación en el duelo ante el Morelia.

Sin embargo, será el domingo, el día en que el Estadio Azul abra por última vez sus puertas al deporte, antes de ser demolido y lo hará justo como inició, con un partido de futbol americano con el juego del Tazón México III entre los Mexicas y los Raptors, para dar el cerrojazo final al estadio más viejo de la Ciudad de México.