Se cae a pedazos

EL PUEBLA ENTREGÓ SU MEJOR PARTIDO DEL TORNEO, Y LE ALCANZÓ PARA DERROTAR A UNAS INOPERANTES ÁGUILAS

49

Puebla, Pue.– La versión americanista que reactivó las ilusiones en el entorno aguilucho al arranque del Clausura 2018, no existe más, se hizo trizas en los últimos partidos. Miguel Herrera vive su peor ciclo manejando los hilos cremas.

Anoche el América, apegado a lo que han sido sus juegos más recientes, cayó ante el Puebla 3-1 y, aunque no parece peligrar la Liguilla, sería iluso pensar que será contendiente con estas demostraciones.

DE VESTIDOR

Minuto 6, Bruno Valdez hizo mucha confianza, y Lucas Cavallini aclaró que no sólo es rematador, pues con algunos dotes habilidosos le dio rumbo a la acción.

Enseguida, el ‘20’, Omar Fernández, controló y lanzó a Francisco Acuña, quien después de una pausa sirvió a Alejandro Chumacero para el 1-0.

Diego Lainez y Andrés Ibargüen, ante las bajas desde hace algunos partidos de Cecilio Domínguez y Henry Martín, lucían, al menos en nombres, como destacados en la oncena americanista, pero muy pronto los tiempos ya eran apremiantes.

Y fue después de ese instante de desconcentración, que el chaval Lainez, tan laureado últimamente, logró el primer disparo a puerta, pero como le dice su técnico, Niño, con esa fuerza apenas inmutó al potero Nicolás Vikonis.

Unas Águilas inoperantes, carentes de ideas, fueron las que se plantaron durante los primeros 25 minutos en el Estadio Cuauhté- moc, pues antes de otra buena insinuación, Acuña se dispuso a volar la bola en una clara.

Con un poblano atrincherado y los cremas apenas creativos, el duelo se diluyó en su primera parte.

NOCHE REDONDA

Un conato de bronca, después de la excelente atajada de Agustín Marchesín, prendió el partido, y la chilena de Oribe Peralta se quedó a una pierna de que moviera las redes.

La segunda parte, en cuanto a intensidad, prometía desde el arranque, y la recompensa fue para La Franja, pues Fernández estuvo listo para anidar, cuando quedó de frente (2-0), tras una excelente triangulación.

Era el 60’, y dos después, por reclamar, salió expulsado un fantasmal Mateus Uribe.

Cepillo, siempre impetuoso y peleando los balones como si en ello se le fuera la vida, tuvo un cabezazo y otra jugada dentro del área, aunque ambas acciones fueron infructuosas.

Para agrandar aún más la tragedia del capitalino, el canterano Pablo González, después de una faena, hizo el lapidario 3-0.

Ya no hubo reacción bravía, el tanto de Renato Ibarra apenas fue anecdótico, y en nada empañó la actuación más redonda del Puebla, que se dio justo, después de una larga sequía de buenos resultados, y cuando el América se cae a pedazos y está fuera de rumbo.