Diario Basta!

Con esas amigas, ¿para qué quiero enemigas?

Qué onda, mis pepinos ¿cómo están? ¡Ay, yo tipo súper enojada con mi ahora exíntima Karla Corcuera!, y es que resulta que la ternurita se casó el sábado ¿no? Y aunque a mí eso de ser dama de honor se me hace de flojera, accedí a ser una de sus damas, pero le puse varias condiciones: o sea, en 1ª le pedí que sí o sí me tenía que caer el ramo a mí, ¿no? Y la pepina muy segura me dijo: “Ay, claro Xime, ntp, cuenta con ello”, y ¿qué creen, pepinos? ¡cero me cayó el ramo a mí! Es más creo que no pudo haber caído más lejos de donde yo estaba, ¿hello? Pero eso no fue todo; sino que también le pedí que me sentara en una mesa con todos los solteros de la fiesta y ¿qué hizo?, me puso con puras parejitas que se la pasaron besándose y bailando y que aparte todo el tiempo se la pasaron preguntándome que si no venía con nadie y me veían de lo más raro porque venía yo ¡sola! Pero eso no fue lo peor; sino que también le pregunté antes de la boda: “Oye, Karlita, ¿no van a poner reguetón, ni Despacito, ni ninguna de esas gatadas, verdad? Porque yo ¡cero sé bailar eso! Y no quiero hecer el oso”. Y ¿saben qué hubo? Puro reguetón y la única vez que me sacaron a bailar, al pepino del Dj que se le ocurre poner la de Hey güera de Alejandra Guzmán, ¿no adoran? O sea, obvio que todo era un complot de Karla en mi contra para que no me vuelva a casar; así que le dije: “¿Sabes qué, Karla? Ni me preocupa, porque mi psicoterapeuta me dijo que entre más tarde se case uno, es mejor, así que no tengo prisa”. Lo que no dijo fue cuándo, pepinos, ¿hello kitty?