Todo queda en familia

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Daniel Bisogno

Ardientes gargolillas infernales, tanto que comentarles desde este rincón del Averno Fíjense lo que son las cosas. Nadie sabe para quién trabaja, así es la mismísima vida. Ahora que mis queridos Mascabrothers se han unido a las filas de TV Azteca para llevar el humor al mundial de Rusia, de hecho se llamarán Los MoscúBrothers me vino a la mente una sucia pero perversa reflexión. Como ustedes saben, Los Mascas son mis hermanos y compañeros de trabajo desde hace 20 años, nos conocemos en las buenas y en las malas. Yo conozco a sus hijos prácticamente desde que nacieron. Aquí el motivo de mi reflexión: La hija de mi querido Freddy Ortega, a quien conozco desde que jugaba a la pelona, ahora se ha convertido en una guapa señorita, y con esto es obvio que no tardan en aparecer los buitres, ya viejos lobos de mar acechando a la Caperucita, y me refiero concretamente al actor Harry Geithner, a quien ustedes ubican perfectamente bien, y éste, aprovechando que la niña está dando sus pininos como actriz, pues de alguna manera la tiene a la mano y pues mi Freddy está muy preocupado del colmillo del actor y de la inocencia de su heredera, así que pues veremos cómo se dan las cosas entre esta pareja, que por supuesto estará con la presencia a distancia del ojo ya bastante trabajado de mi Freddy Ortega, por si se quiere pasar de pistola.

Pero en esta historia hay otro caso muy curioso: resulta que el domingo anterior tuvimos de invitada a Aura Cristina Geithner, es decir la hermana de Harry, a quien usted seguramente recordará cómo La Potra Zaina, hermosa actriz y magnífica compañera y amiga en el maravilloso programa Mercado Azteca (que por cierto sale todos los domingos de dos a cuatro de la tarde, y no es por nada pero está divertidísimo). Lo curioso del asunto es que mi amada Betty Monroe, sin saber que Aura y Harry no se hablan desde hace muchos años, mi Monroe le empezó a platicar que acababa de hacer una película con su hermano, a lo que mi Aura contestó con cara de fuchi. Pero ahí no paró la cosa, la Monroe le comentó que su hermano la invitó a salir y que le estaba tirando el perro descaradamente, a lo que mi Aura, con esa gracia que la caracteriza, le contestó: “Así es él, a todas las actrices con las que trabaja les tira el perro y nomás anda viendo a ver a quién se tira”. A mi Monroe se le hicieron los calzones de yoyo con las declaraciones de mi Potra, y no le quedó más que carcajearse, con esa comedia maravillosa e involuntaria que maneja. Pero esto confirma los miedos de mi Freddy de que me le vayan a hacer sufrir a su chamaca, aunque también debo decir que Aura platicó que el Harry era muy espléndido con sus novias, que les pagaba todo, que las invitaba de viaje y que las trataba como reinas; pero de todas formas el miedo no anda en burro, y si se pasa de lanza con mi sobrina, le van a llover jitomatazos, perejilazos y en una de esas le van a dejar caer el Igor por el No macayú. Moraleja (que yo siempre he sido el de las moralejas, aunque me las quieran copiar): Caras de viejitos vemos, pastillitas azules no sabemos. He dicho.