Diego Verdaguer: Blue Moon

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Lili Brillanti

Hace escasos días sucedió uno de esos raros fenómenos periódicos que suceden. Este ocurre cada dos años y medio. La luna adquiere un tono anaranjado y esa rareza los ingleses por una deformación lingüística la llamaron blue moon -luna azul- que pasa por ser la más romántica de las lunas y objetivo central de canciones para enamorados.

Verdaguer (Buenos Aires, 1951) es uno de los cantantes más románticos en nuestro país. Anda este mes de doble festejo, porque cumple años de edad y trayectoria.

¿Enamora la luna?

Tengo una canción que no he grabado: La Inconstante Luna. La luna me da mucha alegría. Esas noches iluminadas, plateadas…

¿Romántico?

El artista y yo somos lo mismo. Soy un ser humano y cantante romántico. No sé hacer una división. Si el artista se cansa, yo también.

¿Habrá celebración?

Mi esposa tiene la idea de ir a Punta Cana (R. Dominicana). Yo tenía planeado irme a Italia para resolver unas cosas allá.

¿Canción Preferida?

Todas tienen su alma. Viajan, tienen un destino. De las que más amo es Volveré.

Promueve disco: Orgánico.

Se ha colocado en el gusto de varias edades. Lo encuentran en digital y físico. Mi tema preferido de éste álbum es El Cura y El Presidente. Me identifico.

¿Por qué la canción Tonta?

Es divertida. Para mí no existe una guerra de sexos. Es un juego amoroso. Tonta es alegre, bailable. Se está volviendo popular.

Compartes inicios con José José. Lo conocí en 1970 pero no me hice amigo de él. Sería mentir. Es mi viejo conocido. En el 70 él estaba disfrutando de la gloria de su carrera, desafortunadamente desaprovechó esa gran oportunidad que la vida le dio. Me apena que no pueda disfrutar la plenitud del aplauso pues es joven aún. Siempre tuvo atenciones con mi familia y conmigo. Le tengo mucho cariño y respeto.

También con Joan Sebastián. Fue mi hermano del alma. Amigo entrañable. En 2009 me propuso hacer el disco Mexicano hasta las Pampas. Yo lo había postulado en mi universo y éste conspiró para que sucediera.

Cantaste para dos Papas. En el 90 compusimos Amanda, Anahí y yo a Juan Pablo II: El rostro del amor. Fue un himno. En 2016 a la 1ª Dama se le ocurrió producir un tema lindo para el Papa Francisco. Pero no tuvo el mismo impacto. Estimado lector, también existe por contraposición el fenómeno de la luna oscura; pero, para todos ustedes y mi entrevistado les deseo que a cada día de su vida les acompañe su luna azul.