Aprovecha el tiempo libre

EN ESTA ETAPA ELLOS EXPLORAN SUS INTERESES E INQUIETUDES, CON UNA BUENA GUÍA PODRÁS APOYARLOS

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En la adolescencia el tiempo libre es especial, pues se pierde interés por los juguetes y ganan protagonismo muchas cosas que hasta ahora no tenían tanto, un ejemplo de ello es salir con las amistades. Asimismo, muchos expertos afirman que si el tiempo libre no está bien organizado, el adolescente puede llegar al punto de no saber muy bien qué hacer y terminar por aburrirse.

CONSEJOS

1. Sugiérele actividades extraescolares estimulantes, como los deportes.

2. Infórmate sobre qué hace cuando sale con los amigos. No es necesario un control meticuloso, pero saber con quién está, cuándo volverá o que te llame si cambia de planes son aspectos mínimos que deben acordar.

3. A menudo los jóvenes quieren hacer actividades que cuestan dinero. Está bien que se lo des de vez en cuando, pero es mejor que él mismo logre lo que necesite con su paga. 4. Intenta que no abuse del tiempo entre pantallas. Es interesante racionalizar las horas que tu hijo pasa delante del televisor, del ordenador o de las videoconsolas. No se lo prohíbas del todo, pero sugiérele que realice también otras actividades.

PARA HACER EN FAMILIA:

– Busca puntos de diversión común.

– Organicen juegos de mesa.

– Invita a algún amigo de tu hijo. Así, él verá que valoras sus amistades.

Existen medidas que puedes adoptar para empezar a quererte más.

CONSEJOS:

– Recuerda ser siempre tú mismo. Solo hay un tú en este mundo, así que ¿por qué cambiarlo? No tienes que ser como nadie más, lo único que tienes que hacer es esforzarte por ser una mejor versión de lo que ya eres, sin cambiar tu esencia.

– No te tomes personales las críticas. Piensa que cuando una crítica es constructiva, siempre puedes aprender algo para evolucionar como persona. Y cuando no es así, la otra persona solo quiere hacerte sentir mal por su propia inseguridad.

– Compararse con alguien más nunca es una buena idea. En especial porque no todos somos iguales. Está bien que admires a una persona, pero jamás te compares con ella para reprocharte lo que no eres o no puedes hacer.