Corrupto poder judicial federal

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FOTO: SCJN /CUARTOSCURO.COM
Eduardo Betancourt

Tanto entre jueces, magistrados, miembros del Consejo de la Judicatura e incluso ministros del máximo Tribunal.

Se trata de un grupo de pícaros que sin ninguna moderación venden favores y canonjías. Su comportamiento provoca el alto desprestigio que tiene el sector justicia en el país. Por lo que hace a los Ministros de la Corte, si acaso uno se salva, pero los otros diez están inmersos en negocios sucios, se sabe como se dedican a la venta descarada de resoluciones y consignas. Una de sus últimas decisiones ha sido precisamente la autorización de los registro policiacos sin orden judicial, lo que permitirá abusos, pues ahora cualquier con el pretexto del “sospechosismo”, se podrán molestar a los ciudadanos. “Sospecho que hay drogas”, “sospecho que hay armas”, “sospecho que hay dinero mal habido” y basta con la opinión unilateral de los panzones y rateros hombres de la ley para que nuestros ámbitos familiares se vean invadidos por estos sujetos indignos y peores que la delincuencia.

El sector de magistrados y jueces federales en materia de corrupción no tiene paralelo, resuelven cínicamente para favorecer a quienes ofrecen más dinero. Un caso concreto es el del Octavo Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México, conformado entre otros por la esposa del jefe de la Policía Federal, una “abogadilla” sin mayor talento y capacidad, que logró el cargo por influencia de su calvo marido.

En los Juzgados Federales, sin el menor respeto a la ley hacen “lo que se les pega la gana”. Si hay dinero de por medio, lo negro lo hacen blanco y viceversa.

Otra característica es el nepotismo. Ahora se le denomina “PODER JUDICIAL FAMILIAR”, porque en todos los ámbitos, hijos, esposas, parientes de toda jaez, amantes y favoritos, se ven beneficiados con jugosos sueldos del Poder Judicial.