Ernesto Laguardia: En la mañana en San Ángel, en la tarde en el Ajusco

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Raquel Bigorra

Qué felicidad poder pasar tiempo con los amigos. Por vivir para trabajar nos perdemos muchas veces del gran regalo de la vida que es compartir con nuestros afectos. Nos invitó Ernesto Laguardia a Valle de Bravo y como nuestros hijos se disfrutan mucho, pasamos unos días increíbles con ellos.

Bárbara, la mayor, es toda una lady y cuida de Rafaella mejor que yo. La consiente en todo, la sube al tumbling, le cambia los zapatos y se la lleva a la alacena a escondidas de mí para regalarle malvaviscos. “Necesito una hermanita mamá”, le dijo a Paty. La esposa de Ernesto es divina y muy emocionada me estuvo enseñando las fotos de Barbie en la serie de Silvia Pinal. Interpreta a Michelle Salas, la hija de Luis Miguel, nieta de la diva del Cine de Oro Nacional.

En cambio Ernesto, hará el papel del exesposo de Silvia, quien fuera Gobernador de Tlaxcala, Tulio Hernández. “No era nada guapo”, me confesó Laguardia, es por ello que lo tuvieron que caracterizar. También me estuvo presumiendo el trabajo del equipo de caracterización. Por cierto, Ernesto le va a entrar a la política y le anda chambeando duro. Anda muy solicitado, pues estrena proyecto en Azteca en unos días. Es de los pocos que en un mismo día tuvo llamado en la mañana en San Ángel y en la tarde en el Ajusco. “Como han cambiado los tiempos”, me dijo, ¡Enhorabuena!

Por eso atesora tanto poder pasar estos días con la familia. Emiliano y Santi no le pierden pie ni pisada y lo traen vuelto loco por toda la casa. Santi, anda con unas botas como si viviera en el campo. Pero es que les encanta subirse a los caballos, mojarse con la manguera de agua y hacer travesuras. También proponer matrimonio. Y lo digo porque clarito escuché como le dijo a Rafaella: “Te vas a casar conmigo cuando seas grande”, y Rafaella nada perdida le dijo: “sí, está bien”.

Esto pasaba mientras mi marido y Ernesto platicaban muy a gusto. Es que el querido Ernesto, tiene unas anécdotas buenísimas. De hecho le dijimos que porqué no escribe un libro. Varios temblarían porque si alguien tiene trayectoria es él, así que imagínese de quién no se sabría alguna historia. En fin, está entusiasmado con la idea, pero para más adelante.

Nos atendieron como reyes y nos recibieron con aguas de sabor, diferentes tipos de mezcales, cervezas, rones y hasta una botella de champagne. La pasamos tan bien que yo tuve que ir a México ayer a una cita y nos regresamos. Es que de verdad son grandes anfitriones. En la noche, el mismo Ernesto nos consintió con unas quesadillas de un queso finísimo que hasta le dije: “Ya estamos causando mucho gasto”. Para que se den cuenta de lo lindos que son, nos mandaron traer a una masajista que me dejó como nueva.

¡A gozar que el mundo se va a acabar! Que días tan bellos pasamos con el familión de Laguardia. Dios bendiga a esta familia tan bella y amorosa y que mi Ernesto siga trabajando en San Ángel y en el Ajusco, como toda la estrella que es. Nos leemos el próximo martes en Cara a Cara.