Súper-Ventaneando en Enamorándonos

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Daniel Bisogno

Como yo termino Ventaneando a las 5:30 p.m. y después del programa tenemos juntas o eventos a los que hay que ir, no había tenido oportunidad de ver detenidamente el programa Enamorándonos, no lo conocía a fondo, sabía que tenía un éxito inusitado, que la gente lo veía y que era muy exitoso. Me invitaron al especial que acaban de hacer de superhéroes que salió al aire este domingo y no saben ustedes la experiencia, pero se las voy a contar, de entrada me citaron a las 9:00 p.m. para empezar a grabar, esto en Azteca Novelas, donde se graba el programa, ahí llegué y ya me habían asignado el camerino 31 y ahí tienen a su tarugo buscando el camerino por todo el edificio ¡y no existía! Resulta que el pinche camerino se encontraba en otro edificio, así que en medio de una torrencial lluvia tuve que cruzar el patio de Azteca Novelas para poder llegar y ya me esperaba mi traje de superhéroe hecho quesque a mi medida para hacer el programa, pues como les platico, el tema era de ese tipo, así que ya estaba sobre el sillón una licra roja con el escudo de Ventaneando en el pecho, así que sería yo Súper-Ventaneando, solo que cuando ya me vi el traje puesto pues se transparentaba absolutamente todo y no es por dárselos a desear, además con el trajecito tan ceñido al cuerpo, pues parecía yo como mixiote de carnero, así que de plano tuve que pedir una capa grande para poder tapar los excesos de carne, que siempre se agradecen pero no para ver, nomás para sentir. Me bajé al foro después de platicar con el productor, que dicho sea con verdad me trató como rey, al llegar ya estaban los conductores Carmen Muñoz y Adrán Cué listos y muy disfrazados, y que también me trataron como rey. Cabe mencionar que yo a Carmen la conozco ya desde hace tiempo, pues resulta que es comadre de mi comadre, así es, la Bigorra es madrina de la niña de Carmen, así que ya había compartido con ella en infinidad de fiestas y reuniones en casa de la Bigorra, bueno, hasta un año nuevo pasamos todos juntos, conozco perfecto a su marido y a su hija, que está hermosa la escuincla, y con Adrián también me llevo muy bien, así que todo fue en buena onda y con muy buena vibra, sin protagonismos, buenos compañeros, empecé a ver cómo era en realidad el programa y sin duda habrá gente a la que no le guste y gente a la que le fascine, pero nadie podrá negar que el programa divierte, los amorosos que tienen ahí son unos personajazos, a muchos les parecerá que es naco pero ¿quiénes no somos nacos? De hecho para mi ser naco es chido, además no es que los amorosos pretendan ir por un Tony o por un Ariel, son personajes perfectamente escogidos para el fin del programa que es divertir, el morenito, el pasado de lanza, la llenita, la golosa, la buenona najayotona, la vulgarsota, el de closet, en fin, puros personajes matándose por tener sus cinco minutos de fama y lo logran, algunos con talento, otros sin ninguno, pero al final, ésta aparente silvestre manifestación es exitosa pues mucha gente se identifica con lo que allí sucede, gente mortal como usted o como yo buscando el amor, perfectamente conducido por Carmen que tiene un gran talento y formando una gran mancuerna con Adrián, donde nadie quiere comerse a nadie y hacen una gran mancuerna, el programa puede resultar un placer culposo para muchos pero es muy divertido, de verdad es divertido, el programa te atrapa, además cabe mencionar el estupendo trabajo de producción que realizan Hernán y Alejandro, grandes talentos, el programa funciona como un reloj y es un placer trabajar con gente así, me divertí cono enano y los amorosos les vale madre hacer cualquier tipo de ridículo y eso al final se agradece, lo mismo se arrastran en jabón que en lodo, azotan en el piso, se agarran a madrazos, y el resultado al final es puritita diversión, diversión que nos hace mucha falta, yo me la pase bomba en Enamorándonos y si muchos consideran naco al programa y a quienes se divierten con él, pues entonces público querido, yo soy un nacazo, un nacote, ¿quien más dijo yo? He dicho.