Drogas en la UNAM

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Eduardo Betancourt

NARCOMENUDEO FOMENTA QUE LA INSTITUCIÓN SEA DESCALIFICADA POR MUCHOS SECTORES

En mis 52 años de docencia universitaria, el tema de las drogas ha sido un problema sistemático y permanente; se incluyen el alcoholismo, tabaquismo y juegos de azar. En una población de casi 400 mil estudiantes, los problemas de esta índole son de magnitud importante. Los jóvenes universitarios son fácil presa de estos fenómenos, al tener factores de riesgo como el estado de estrés, la inmadurez y el libertinaje.

Las autoridades universitarias emprenden campañas y luchas sistemáticas para erradicar esos males. Puede asegurarse que, se obtienen grandes resultados, aunque es probable que estos no son totales ni quizá óptimos.

Recientemente, se ha visto a la UNAM lacerada por el crimen asociado al narcomenudeo, lo que ha fomentado que la institución sea descalificada por muchos sectores. Algunos intrigantes quisieran ver a la institución saturada de policías, pero la presencia de fuerzas del Estado, lejos de disuadir, solo serían agentes provocadores. Sin pretender acusar o incomodar, debe reconocerse que no es un problema exclusivo. El conflicto se presenta en otros Centros Educativos, incluso en escuelas particulares “de alta alcurnia”, donde se dan cifras alarmantes de consumo de estupefacientes.

El tema de las drogas no se resuelve con leyes inaplicables, ni con buenos deseos. Es importante dar la cara al conflicto donde resulta imprescindible. Desde mi perspectiva, la única vía es legalizar la producción y comercialización de enervantes, ya que debemos tener presente que el consumo está permitido desde hace varios ayeres.

En el campus hay que afrontar el problema en su justa medida, y establecer que no es pura responsabilidad de la institución, sino que en ella impactan omisiones de autoridades del gobierno en todas las esferas. Basta de estar lastimando a la UNAM.