Criminalizados

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Rafael Loret de MOLA

LO ÚNICO DEMOSTRADO ES LA COLUSIÓN ENTRE ENTES GUBERNAMENTALES Y CRIMEN ORGANIZADO

El modus operandis de los partidos y sus candidatos no es una “guerra sucia” sino, además, la exhibición de cómo puede manipularse a la sociedad con los rastros dejados por los personajes que atesoran la atención bajo mil sospechas e inducciones. Ello se debe, no sólo a los actos de corrupción ingente, sino a fabricantes de mensajes tendenciosos al grado que es equiparable un supuesto lavado de dinero por 54 millones de pesos, atribuido a Ricardo Anaya, que los tres mil 947 millones de pesos desviados desde distintas dependencias gubernamentales bajo la estafa “Rosario”, merecidamente llamada así en honor a la dama centrífuga de apellido Robles.

Es curioso, Rosario, nacida en San Antonio de las Alazanas en Coahuila, allí donde asaltan los Moreira hasta a los transeúntes ingenuos, fue presidenta del hoy descastado y desunido PRD, y fue beneficiaria de los millones repartidos por el argentino Carlos Ahumada Kurtz, a René Bejarano y otros en medio del revuelo más absoluto en 2005 destinado a ensuciar a Andrés; en buena parte lo consiguieron pero pronto el incidente pasó al segundo plano en la mente de los incondicionales del tabasqueño.

Recuérdese que el viejo “voto duro” que presumía el PRI ahora está en manos del icono de MORENA quien está seguro de contar con al menos, veinte millones de sufragios en la bolsa incuso coqueteando con la posibilidad de obtener una mayoría absoluta en las urnas, pese a la torpe campaña para exaltar que en las encuestas “ya casi” lo alcanzan, en unas, el señor Meade, y en otras, el joven Anaya, contra toda evidencia general. El margen es infinitamente superior en pro de Andrés, aunque no sea su partidario asqueado por quienes le rodean, desde el asesino Bartlett hasta el mafioso “Napito”, tan culpable él como el Grupo México por la explosión de Pasta de Conchos, Coahuila otra vez, en 2006.