Eíza González y el vestido del millón

10355
Raquel Bigorra

@rbigorra

¿Te acuerdas de mí? Soy la hija de Glenda, me dijo Eiza González, hace algunos ayeres cuando me vio en Televisa San Ángel. Ella salía de un salón de clases del CEA y yo iba a mi programa en vivo en Ritmoson. Era una chavita pero a mí me sorprendió que se acordara, pues no la veía desde niña cuando yo trabajaba en la agencia de modelos de su mamá.

Tiempo después me la volví a encontrar en el aeropuerto. Eiza volaba a Los Ángeles, ya había hecho Lola, érase una vez, de la mano de Pedro Damián y en México ya era conocida. A mí me pareció un poco loco que caminando tan bien en Televisa, emprendiera camino a Estados Unidos. Pero hoy vemos el resultado de seguir esa corazonada y de contar siempre con el apoyo de su mamá.

Otra mujer exitosa que sabe pensar en grande. “Mi mamá me apoya”, me dijo en el aeropuerto, “y voy a perfeccionar mi inglés, prepararme mejor en actuación y a hacerla”.

¿Saben cuántas compañeras igual de talentosas y bellas he visto cruzar el charco? A muchísimas. Pero Eiza le puso más que belleza y preparación y logró su objetivo. La hizo en grande. Y aunque le falta mucho camino por recorrer, todavía no cumple ni los 30, ya es una triunfadora.

Verla presentar un premio en la entrega 90 de los Oscar y disfrutarla en la alfombra roja me dejó perpleja. Cabe señalar que su vestido amarillo le dio la vuelta al mundo.

Un vestido bastante sencillo de Ralph Lauren que se convirtió en el tema de conversación en redes el domingo pasado. Lució hermosa, con un cuerpo divino y un rostro de portada. Ni pestañas postizas llevaba. Se mostró segura y con un inglés perfecto presentó las categorías a Mejor edición y Mezcla de sonido, al lado de su compañero en Baby Driver.

Ya leí lo que posteó la actriz haciendo referencia a algunos compatriotas que le mandaron comentarios poco afortunados acerca de su atuendo. Me encantaría decirle a Eiza, bravo. Lo lograste. Eres fregona hasta para convertirte en trending topic, con un sencillo vestido amarillo.

Estoy segura que México no puede verla con otros ojos más que los de una triunfadora, que un día creyó que podía estar en las grandes ligas del cine y lo logró.

Creyó que podía hacer cine en Hollywood y lo está haciendo. ¿Han visto su trabajo? Actúa de maravilla y estoy segura que después de la presentación del domingo, le lloverán ofertas de papeles en Hollywood.

Bravo Eiza, por inspirar a millones, contra Trump y marea ahí estuvo alzando la estatuilla Guillermo del Toro, cantando Lafourcade y Gael, recibiendo el premio los autores Kristen y Robert López, con Recuérdame, de la película Coco. Salma Hayek estuvo presente en la ceremonia, Eugenio Derbez también. Y estoy segura que cada vez veremos más mexicanos.

Porque si algo sobra en este país es talento y ganas de triunfar. El éxito de Eiza nos recuerda que no hay sueño imposible. Animémonos como la hija de Glenda Reyna, a luchar por cada uno de los sueños locos que se nos meten en la cabeza.

¡A gozar que el mundo se va a acabar! Ojalá y la veamos también alzando la estatuilla. ¿Por qué no? Cuando me dijo que se iba a Los Ángeles a hacerla en grande yo la taché de ilusa. Y vean hoy hasta donde ha llegado. Enhorabuena Eiza González. Nos leemos el próximo viernes en El Manual de la buena esposa.