Clases de campeonato

LA GUERRERITA, CAMPEONA MINIMOSCA AMB, CUENTA EN CHARLA CON GRUPO CANTÓN ESTA FACETA DE COMBINAR SU PROFESIÓN, PERO SIEMPRE LIGADA AL BOXEO

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Ciudad de México.– Es su otra casa, prácticamente, su segundo hogar. Aquí, entre peras, costales y cuerdas, Silvia Torres se pasa o se ha pasado gran parte de su vida.

Dicen que las glorias y los triunfos sonantes necesitan de grandes sacrificios, y ella cumple a cabalidad con todo esto, pues cuando el gallo apenas canta, ya toma el camino para llegar y comenzar con la rutina de siempre.

“Estamos desde la mañana, a las ocho, porque le ayudamos a mi hermana (Ana María) a darles clase a los muchachos, pero regresamos en la tarde, de cuatro a diez de la noche, y en el lapso de ocho a diez es que completo mi entrenamiento. Estamos aquí prácticamente todo el día”, cuenta la llamada Guerrerita, Campeona Minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), en entrevista con Grupo Cantón.

“Se complementa enseñar, entrenar, aprender, porque a veces la gente también te deja enseñanzas en muchas cosas, a lo mejor no boxísticamente, pero como personas te ayudan bastante, socializas, para mí las dos son muy importantes. Me gusta dar clases, entrenar, mi trabajo en sí”, comparte la de Ciudad Nezahualcóyotl, justo después de dar sus primeras clases de pugilismo en el turno matutino.

Y Silvia escarba en el baúl de sus mejores recuerdos, trae a la mente algunas memorias, “de hecho a mí me gustaba mucho el futbol, pero crecí con mi hermana, verla en sus entrenamientos, yo tuve la oportunidad de acompañarla cuando ella iniciaba, le cuidaba yo su maleta, entonces eso fue lo que me llamó la atención.

“El hecho de verla cuando empezaba a pelear, cuando ganaba sus campeonatos, eso me motivó, a parte, mi mamá fue la que también me inculcó este deporte, pero yo comencé a los 18 años, que ya me decidí a llevar el boxeo como un deporte completo”.

Y aquellos desapegos, a los que tendría acceso cualquier chica normal, o de su edad, más que sufrirlos o padecerlos, Torres los toma como parte de querer trascender, y ataja que además hoy los resultados son palpables.

“Yo creo que no pierdo nada, al contrario, he ganado muchas cosas, he conocido gente maravillosa dentro del boxeo, gente que me ha dejado muchos aprendizajes. A lo mejor el no ir a fiestas, sí nos restringimos, pero yo siempre lo he dicho, para mí no es sacrificio nada de eso, al contrario, he visto los resultados, y gracias a Dios nos ha ido muy bien”.

Se le puntualiza respecto al por qué un atleta no puede acudir a reuniones o trasnochar, y la disciplina es el concepto que sobresale en la respuesta.

“Pues no es que no podamos ir, tratamos de no salir, de no desvelarnos. Si hay tiempo, pues lo hacemos, salir a platicar con los amigos un rato. En mis peleas me concentro y me apego a la responsabilidad que adquirí”.

ÍDOLO EN POTENCIA

La Guerrerita, hermana menor de Ana María La Guerrera Torres, con cinto en mano ahora comparte su boxeo entre los habitantes del barrio que gustan del deporte de los puños, y cuenta lo satisfactorio que es brindarles una pizca de lo que ella hace arriba de un cuadrilátero.

“Cuando regreso después de una pelea, los alumnos me reciben con mucho gusto, me felicitan, hay algunos que me dicen que quieren ser como yo, y les digo que tienen que echarle ganas, que pueden salir adelante, que no se den por vencidos en la búsqueda de sus sueños.

“Yo los veo felices, les gusta que los entrenamos, desde los niños hasta los señores que están aquí, y además se siente el apoyo de ellos, yo estoy muy agradecida con la gente del gimnasio, porque cada que voy a pelear, ellos están apoyándome con mucho gusto”, asevera.