La muralla trump

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Rafael Loret de MOLA

oretdemola.rafael@yahoo.com

El anaranjado Trump sólo le teme a los chinos; a los rusos los admira y no puede ocultarlo y desprecia a la mayor parte de las naciones, incluyendo su actual aliada, Alemania, a cuya canciller, Ángela Merkel, dejó con la mano extendida durante la visita de la nueva dama de hierro a la Casa Blanca, si bien no fue precisamente por creer que está inaugurándose el Cuarto Reich con ella, sino acaso por sus inclinaciones misóginas y su proverbial altanería contraria a los protocolos diplomáticos. Me alegra no tener que tratar con él, reto que le espera al próximo presidente.

El “pato” Donald Trump, rey del zoo de Nueva York, considerándose infalible –como el Papa– y lo suficientemente poderoso para mirar sobre el hombro, a cualquier otro mandatario, no se diga a enrique peña cuyo estatus internacional está casi tan bajo como la pobre aprobación de uno de cada diez mexicanos, la más baja de la historia bajo el supuesto de que sus predecesores inflaran las cifras sobre las simpatías generales, incapaz de sostener un telefonema injurioso, incluso estridente, como una afrenta más a una nación cuyo ejercicio soberano depende de sus condiciones de satélite sin controles propios.

De lo anterior se desprende si las relaciones bilaterales están congeladas o en trance de entrar a este cauce antes de los comicios federales de julio primero, en donde es de esperar una alternancia con el fondo que, a la larga, imponga el vencedor sobre los veneros de un Instituto Nacional Electoral que genera serias dudas entre los aspirantes a posiciones federales e incluso estatales en las que sólo debiera aconsejar… pero manda.