Un amor compasivo

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Raquel Bigorra

Twitter/@rbigorra

Si la ciencia no se equivoca, usted y yo estamos viviendo un amor compasivo. Los especialistas aseguran que es un tema químico. Después de tres años de relación, las hormonas ya no trabajan a favor de las mariposas en el estómago.

Quedaron atrás las manos sudorosas y las ganas de checar el teléfono cada 2 minutos para ver si nuestro amado o amado nos mandó un mensaje. Desaparecen las ansias por escucharle la voz. Ni hablar, como algo natural, deja de ser la pareja nuestra máxima urgencia.

Estamos diseñados para que esto nos ocurra unas 7 veces en la vida. Haga cuentas conmigo. ¿Cuántas veces se ha enamorado? Yo ya me acabé esas 7 oportunidades, por eso estoy tan segura de que Alejandro es el amor de mi vida y el último. Así que más me vale gozarlo bien.

Es curioso que no importen los golpes, ni las caídas, ni el dolor que causa el desamor y las decepciones, una vez que nos levantamos, somos capaces de amar con la misma intensidad, sin reservas. ¡Qué maravilla de diseño de humano! Somos perfectos. Eso me parece genial. Tener la oportunidad de volver a amar y con las mismas ganas como si fuera la primera vez, ¿no le parece hermoso?

Siete veces arroja el estudio, como los 7 días, 7 mares y los 7 pecados capitales. Parece el 7 un número cabalístico que ocupamos hasta para las veces en que entregamos el corazón.

Amar profundamente sin la influencia de las hormonas es a lo que se le conoce como el amor compasivo. Les decía al principio de este espacio que es el amor que usted y yo estamos viviendo. Es el amor inteligente, ese que eliges amar todos los días. No porque te suden las manos, ni porque brinques de emoción cuando tu marido te habla por teléfono. Te sacude pensar en la familia que has formado con él, miras hacia atrás y todo lo que han construido, cómo se han apoyado, la tranquilidad que te da poder tu cabeza en la almohada, porque lo miras y sientes amor, amor profundo. Verdadero, no confuso, lejos de la incertidumbre, es un regalo divino.

Sabes que es un amor producto del esfuerzo de ambos, de las ganas que le han puesto para caminar juntos. Tu decisión de ser fiel se aplaude de pie. Teniendo tantas oportunidades cada uno de volver a sentir las mariposas en el estómago, eligen tocarse con amor y no con desespero. Eligen estar juntos.

Complacer, consentir, ceder, ser paciente, brindar apoyo, ser oídos, ser mamá, papá, hijo, hermano, ser toda la constelación completa, si hace falta, con tal de verlo feliz.

Compasivo amor, gracias por estar, nos enseñas cuán generosos y capaces somos a la hora de amar. La quí- mica no traiciona, nos da la oportunidad de seguir sintiendo amor y del más profundo. Disfruta también esta etapa. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.