Listos… ¡fuera!

Listos… ¡fuera!

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Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Parecen listos pero se han debilitado en la espera. De hecho, es bastante cuestionable el acatamiento a las dogmas del Instituto Nacional Electoral que redujo los tiempos de campañas –todavía hace algunos sexenios duraban casi un año con los consiguientes perjuicios económicos y auditivos–, hasta tres meses, si bien los dirigentes partidistas encontraron avenidas –antes las llamábamos lagunas–, para bordear los límites coercitivos y hacer cuanto les ha venido en gana con reuniones “privadas”, que se hacen públicas, y eventos “internos” que reclaman la presencia de miles de militantes –las unciones finales, diríamos–.

Si el INE se aplicara con energía y rigidez, éste sería el momento en el que no hubiera aspirantes presidenciales, ninguno, adelantándose así el caos previsible para un entorno marcado por el fraude; ejecutarlo ya no será tan simple como en otros comicios porque la sociedad ha madurado y cuenta ahora con instrumentos de comunicación cibernéticos cuyos alcances son superiores a los consabidos intentos de manipulación gubernamental, incluyendo a las casas encuestadoras listas a cumplimentar al mejor postor.

Todos los aspirantes, sin excepción, están bajo sospecha, alguna malintencionada con el propósito de acordonar al adversario más avanzado – una estrategia natural para intentar cazar a quien lleva la delantera o acercarse al mismo–, pero ninguno se atreve a profundizar en los temas turbios que van mucho más allá de los señalamientos de orden personal aun cuando, en no pocos casos y considerando a los candidatos a gobernadores, diputados y senadores, debieran ser motivos de coerción.