El tubo mató a la pista

54
Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En los años noventa del siglo XX existían algunos cabarets en la ciudad de México, sobrevivían a la ola del table dance, que hacían furor entre los noctámbulos de la Ciudad. Antiguamente los caballeros preferían los cabarets para bailar con ellas y en la mesa platicarles sus cuitas, con el tubo los caballeros prefirieron verlas bailar y contorsionarse alrededor de un tubo y quedarse mudos en los privados. Dos modos de divertirse y calmar sus ansias sexuales distintos.

El Cabaret fue un universo donde las damiselas vestían sexy y esperaban sentadas cruzando las piernas para provocar al cliente y éste las sacara a bailar y cobrarle equis cantidad de dinero por bailar y si lo encantaba la chica, ésta sacaba su día con ese cliente, diez, quince canciones bailando de a cartoncito de cerveza y se volvía un cliente asiduo, se daba la intimidad de las confesiones, le contaban a la chica cómo se llevaba con sus esposa, sus conflictos, era una especie de consejera sentimental y quien lo hacía bien, tenía cliente seguro…

Por eso el cabaret de barrio marcó el inicio sexual de muchos de los jóvenes de aquellos años y los lugares santos se llamaban: El Molino Rojo, La Pampa, el Caracol, el Burro, El San Francisco, El Waikiki, La Burbuja, todavía sobrevive el Barba Azul, eran los tiempos donde todavía se pensaba en llevar al altar a la noviecita santa vestida de blanco.

Los tiempos cambiaron y aparecieron en las pasarelas los cuerpos desnudos y la excitación al máximo en los privados y la depresión al terminar la noche, ni se desahogaron y perdían su dinero y tenían que buscar sosiego con su “peor es nada”. Los tiempos habían cambiado, ahora las mujeres no siempre pedían casarse o desearan salir de blanco hacía la iglesia y la virginidad perdió valor matrimonial.

Ahora casi desaparecieron los cabarets y los tables, las parejas van a los antros y muchas mujeres viven en pareja pero no se casan o abandonan la casa familiar y viven en rooming, la sexualidad es más libre y muchas parejas se casan pero no para la eternidad, hay hombres que se casan con mujeres con hijos, mujeres que se juntan con hombres con hijos, jovencitas que empiezan muy pronto su vida sexual. Ahora la noviecita santa y la madrecita abnegada están caducando, digo, qué tanto es tantito.