La Carta Magna local

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Juan Ayala Rivero

El pasado 5 de febrero, la Constitución de la Ciudad de México cumplió su primer aniversario. El jefe de Gobierno capitalino, Dr. Miguel Ángel Mancera Espinosa; el coordinador de los trabajos para la carta magna, Porfirio Muñoz Ledo; el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y diputados constituyentes, fuimos testigos del gran reconocimiento de este gran logro con cerca de 100 años que no podía concretarse.

Se dice fácil, pero basta leer el artículo 10 de la Constitución de la Ciudad de México, para notar que los derechos de los trabajadores están garantizados.

Así, mientras a nivel nacional las empresas terciarias u outsorcing avanzan con la complacencia de las autoridades federales y de las centrales obreras que se dicen defensoras de los derechos laborales de sus agremiados, la Ciudad de México con su Carta Magna, se colocó a la vanguardia, pues por el simple hecho que un mexicano del estado de la república que sea preste sus servicios en la metrópoli sus derechos estás bien protegidos.

En el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), los más de 135 mil afiliados reconocen la valía de las Condiciones Generales de Trabajo con las autoridades capitalinas, que se consolidan con lo plasmado en la Constitución en materia laboral.

Los avances alcanzados a nivel constitución benefician a todos los trabajadores por igual, independientemente del sindicato local al que estén afiliados, sin embargo, es importante precisar que quienes aportamos propuestas y participamos en la redacción no nos equivocamos y los resultados poco a poco se verán reflejados.

Un año de nuestra Carta Magna local es poco tiempo, sin embargo, será necesario armonizar las leyes secundarias en materia laboral con la constitución para que los logros como seguridad social y prestaciones sean una realidad y no los pierdan los miles de trabajadores que prestan sus servicios en la Ciudad de México.

Los constituyentes que aportamos un granito de arena para que la Constitución fuera una realidad, hoy no reciben el reconocimiento que se merecen, sin embargo, “estamos conscientes” de que nuestras aportaciones fueron con miras a que la clase trabajadora no perdiera salarios ni prestaciones sociales y se logró y eso a final de cuentas es lo que importa.

El tiempo pondrá a cada quien en su lugar. Cuando la Constitución se aplique en todo su esplendor en la Ciudad de México y los trabajadores capitalinos se den cuenta de que no perdieron ninguna prestación social, entonces los constituyentes estaremos satisfechos de que no nos equivocamos y de que siempre apostamos al bienestar de la nuestra gran metrópoli y su gente.