Mi llamado en Educando a Nina

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Raquel Bigorra

Me invitaron a hacer una participación especial en la nueva historia de TV Azteca, Educando a Nina, y vaya emoción que me dio encontrarme con viejos amigos. No crean que fui a interpretar a algún personaje, me fui de Raquel Bigorra.

Conduje una pasarela y me la pasé increíble en el set. Esa emoción que se siente de ver a tantas personas para hacer una escena es alucinarte. Había muchos extras perfectamente bien peinados y vestidos, actores, iluminadores, cámaras, campers, cables, gente, mucha gente.

El llamado fue a las 3 de la tarde y como tenía la alfombra roja de La señora presidenta, ese mismo día quedé con la producción que a las 7 P.M. debía estar fuera, para poder entrar. Solo haría yo 2 escenas, así que se veía fácil y rápido.

No contaba con que el lugar del llamado era en el corazón de la Doctores y para iluminar aquel lugar, tardaron horas, pues no había nada en el sitio y el equipo de ambientación tuvo que crear todo. ¡Vaya trabajal!

Monika Skorlich, la productora, quien también hizo La fiscal de Hierro y Las Malcriadas en TV Azteca, vino a mi camper y muy apenada me dijo: “Vamos retrasadísimos”, yo empecé a sudar pues después de haber estado en el camper esperando por 4 horas ya me tenía que ir al teatro Aldama. “Ve a tu evento de La Señora Presidenta y te esperamos de vuelta”, me dijo. Al escucharla, sudé aún más, pues era 14 de febrero y ya le había dicho a mi marido que nuestro festejo era después del teatro. “Yo le explico a tu marido”, me aseguró con cara de “esta me va a mandar a volar”, pero mire usted, hablando la gente se entiende, y estoy muy consciente que lo que gasta una producción para una escena de una novela es mucho, mucho dinero. Por mi, no se iba a parar al equipo. Así que me fui al teatro y terminando la función los llamé. “Todavía va para largo”, me dijeron. Vete a cenar y te avisamos. Nos fuimos mi marido, mi tía quien nos está visitando de Cuba y una amiga a Polanco, a un restaurante muy rififí que nos encanta. No me pude tomar la copita para el brindis del día de los enamorados, pues tenía que regresar al llamado. Pero eso sí, cenamos como reyes y cuando me avisaron que ya estaban listos, corrimos a la locación.

Ya vestida y lista para grabar la escena, me saludan muy cariñosos Alex Ibarra, Cynthia Rodríguez y Alex Sirvent. A este último le habíamos chocado su flamante carro en la tarde, pero hasta ese momento ni él ni yo, lo sabíamos.

Saliendo del ensayo de A oscuras me da risa, le dimos un llegue a su carro. Él lo había dejado estacionado en el Centro Cultural Telmex, donde yo ensayo a diario. Después del golpe, estuvimos mucho tiempo esperando a ver quién era el dueño del auto azul que averiamos, pero no apareció nadie. Vino el seguro y nada. Nos fuimos sin saber.

Al día siguiente me contactó alguien de la producción para darme su teléfono y decirme que Alex Sirvent era el dueño del auto. Vieran el gusto que le dio verme en la locación. “Gracias, gracias”, me decían los actores. Sin saber que yo era la causante de que su carro estuviera sin defensa. Ya mi marido le marcó y asunto arreglado.

¡A gozar que el mundo se va a acabar! Extrañaba hacer novela aunque sea de mi misma. En Televisa a cada rato me pedían Emilio Larrosa, Juan Osorio y también Rosy Ocampo, que les hiciera alguna conducción dentro de sus historias, pero en Azteca no había tenido la oportunidad. Es padrísimo. Hasta nerviosa me puse y por suerte salió a la primera. El director es un brasileño muy simpático y a pesar de las horas y horas que toma grabar un capítulo y más fuera del foro, allí todos estaban disfrutando la jornada.

Cynthia me confesó que como es comedia, se ríe todo el día, aunque es pesado, pues ella interpreta a dos personajes. Les deseo todo el éxito a esta historia. Según supe, salgo en el capítulo 18, así que no pierdan detalle.

Se estrena el 12 de marzo a las 8:30 P.M. por Azteca Uno. Gracias otra vez a todo el elenco y al equipo de producción por regalarme la oportunidad de vivir esta experiencia única y también a la productora Monika, quien al día siguiente me mandó a la casa un hermoso arreglo de flores. ¡Detallazo! Nos leemos próximo viernes en El Manual de la buena esposa.