El gurú del horror

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Rafael Loret de MOLA

loretmola.rafael@yahoo.com

Habló el gurú a través de uno de sus testaferros. Ya saben ustedes que el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, de relampagueante carrera dentro del peñismo paralizador, es concuño del más atroz de los ex presidentes vivos, carlos salinas, cúspide de la fruición por el poder a como dé lugar y de los titiriteros al servicio de la globalización… con el eje de los Estados Unidos en manos del enajenado “pato” Donald, el anaranjado.

En un mundo así, es explicable que el ruso Putin tome la delantera en el liderazgo mundial. Qué nadie se extrañe, como fingen algunos, de su cercanía con México, propiciada no por Andrés sino por peña nieto en fase de cubrirse, como sea, las sucias espaldas; difícilmente podrá hacerlo cuanto es tanto el rencor acumulado y, por ello, pide que sus avances se cuenten aunque nadie los vea, ni siquiera el abanderado priista a punto de ser ungido candidato sin militancia en la cumbre de las simulaciones. Al contrario, José Antonio Meade ya dijo que, en materia de seguridad, no se alcanzaron las expectativas expuestas como una forma de comenzar a deslindarse del pasado inmediato.

Pues bien, González Anaya, casado con Gabriela Gerard Rivero hermana, a su vez, de Ana Paula, la segunda consorte del señor salinas, habló de que la elección de este año, aunado a la incertidumbre por el destino del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que depende de la caprichosa conducta del señor Trump, lo mismo que la reforma fiscal impulsada por el poderoso vecino, serán factores de alto riesgo para la economía de México. No lo dijo así pero, en el fondo, conllevan sus advertencias el mismo entorno que el polémico “peligro para México” inventado por Antonio Solá en 2006. Ellos se juntan y salinas dirige la orquesta con peña en calidad de comparsa atrasada de carnestolendas.

Quizá por ello el día “del amor y la amistad”, el pasado miércoles 14, transcurrió entre las cenizas que dan cuenta del inicio de la cuaresma y recuerdan el horror de nuestro ineludible destino si bien, para no pocos, la muerte es la única liberación posible ante las afrentas y las barbaries de los explotadores, sean políticos o militares desenfrenados quienes, además, se pretenden merecedores de doctorados honoris causa cuando no se acuerdan ni de la enseñanza primaria y son reos de su propia vanidad.

Por ello, acaso, no faltan los priistas acomodaticios que se ufanan al pronosticar una victoria de Meade:

– “Como sea, con fraude posiblemente, pero será presidente”.

No se atienen a razones sino a la supuesta falacia de una expiación permanente fundada en el terror al látigo de una clase política podrida. Contra este criterio vamos con #cerocobardía.