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Juan Ayala Rivero

Los más de 135 mil trabajadores de la Ciudad de México, nuevamente dieron la cara el 16 de febrero, tras registrarse el temblor de 7.2 grados que sacudió a la capital, al desplegarse a lo largo y ancho de las 16 delegaciones para que los servicios continuaran ofreciéndose sin demora a los nueve millones de capitalinos.

Se dice fácil, pero no interrumpir los servicios de suministro de agua potable, energía eléctrica, recolección de basura y que se mantenga en operación toda la red hospitalaria de la ciudad, es de tal envergadura que solo la experiencia y capacidad de reacción de los trabajadores hacen posible todo eso.

Por ejemplo, en el caso de los hospitales de la CDMX, las operaciones que se tenían programadas para muchos pacientes, se realizaron sin contratiempos. Por redes sociales circula información de que en pleno movimiento telúrico, personal médico realizaba una operación a un paciente y aún por la emergencia del fenómeno natural, continuó adelante pues su objetivo fue salvar una vida.

Una cosa que no hay que olvidar fue el tino que tuvo en días pasados el jefe de Gobierno de la CDMX, Dr. Miguel Ángel Mancera Espinosa, al no escatimar recursos financieros -12 millones de pesos- que debía Oaxaca para que siguieran operando sensores detectores de sismos que a la postre ayudaron, porque le dieron 72 segundos a los capitalinos para resguardarse después de que se activó la alarma sísmica.

Muchos capitalinos podrán pensar que es obligación de nuestras autoridades velar por sus gobernados, pero lo cierto es que fue un tino del gobernante capitalino voltear hacia los sensores detectores de sismos en territorio oaxaqueño, pues recordemos que el del viernes pasado tuvo su epicentro en Pinotepa Nacional.

Gracias a esas medidas acertadas de nuestro jefe de Gobierno, la CDMX está de pie funcionando al cien por ciento. Los servicios que presta continúan ofreciéndose sin demora pues los más de 135 mil compañeros, con su experiencia y conocimientos, saben qué hacer en situaciones de emergencia y los resultados, saltan a la vista.

El doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa ha sido muy claro al señalar que los servicios públicos que ofrece la ciudad a los nueve millones de personas por ningún motivo deberán suspenderse salvo por fuerza mayor, pero en la medida de lo posible, los trabajadores deberán poner en práctica toda su capacidad para restablecerlos lo más pronto posible y así se ha procedido.

En los tres sismos registrados en menos de cinco meses y medio; 7 y 19 de septiembre de 2017 y el del 16 de febrero, los más de 135 mil trabajadores de la CDMX respondieron con toda su capacidad para que los servicios no se interrumpieran y la metrópoli continuara de pie como todos los mexicanos queremos verla. Enhorabuena