Bolas el engrudo

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Jesus Sanchez

Graco Ramírez –el innombrable de ya saben quién- también puso a su favorito, su hijastro Rodrigo Gayosso Cepeda, de quien dicen era el que en realidad ha sido el poder tras el trono. Como no hubo acuerdo con el PAN, está por definirse si va o no por el blanquiazul, Víctor Manuel Caballero. En la esquina priísta está listo Jorge Meade Ocaranza, quien ganó la mano con experiencia y en algo ayudó el apellido ¿qué no? De lo que se puede estar seguro es que si gana el candidato de ya saben quién, a los morelenses les va a ir de la patada.

Vaya que parece el mundo al revés. Bien podría rodarse en Jalisco una de esas películas de charros contra extraterrestres. De entrada, el líder del sector popular del PRI, Arturo Zamora, se quedó como el chinito. Decían que era el mejor posicionado en las encuestas pero como nadie sabe para quién trabaja Aristóteles Sandoval logró colocar a su candidato, Miguel Castro Reynoso, quien para más señas fue dos veces alcalde de Tlaquepaque, se venía desempeñando como secretario de Desarrollo Social quien como en el caso de Guanajuato anduvo por el estado con su bolsa de la felicidad.

Castro es el elegido para enfrentar a Enrique Alfaro, abanderado de Movimiento Ciudadano –el de la tonadita dantesca de lala la lala– quien intentó sacar de circulación las calandrias de las calles de Guadalajara para sustituirlas por vehículos eléctricos porque los caballos contaminan, muy relevante. Sin duda que Rolando Zapata pudo colocar a su candidato, Mauricio Sahuí Rivero luego de negociar con muchos tiradores. El punto es que Yucatán es uno de los contados estados donde el PRI no tiene muchos conflictos después del triste recuerdo que dejaron los panistas en la entidad.

Pero eso no obsta para decir que se rompieron las ilusiones de Jorge Carlos Ramírez Marín. También quedó fuera Pablo Gamboa Miner –hijo del brujo de brujos políticos Emilio Gamboa-, aunque tiene más tiempo que nada. Otros que quedaron chiflando en la loma fueron Roberto Rodríguez Assad, Felipe Cervera Hernández –hijo del ex góber- y otros más. Algunos dicen que Ivonne Ortega es la artífice de esta candidatura, pero la verdad es que quién sabe.

Por el PAN va Mauricio Vila, alcalde de Mérida, aunque es más conocida Cecilia Padrón Laviada. ¡Máre! En Chiapas las cosas no pintan nada bien para el PRI pues el otro ya saben quién habilitó a Roberto Albores Gleason como el candidato debe de debe, a pesar de los gestos del PVEM y su góber. Dicen que Manuel Velasco ha venido jugando con doble cachucha porque al PRI le dice que sí pero alienta a su primer espada Eduardo Ramírez Aguilar –alias el Jaguar Negro-, quien se ha convertido en el emblema de reivindicación del PVEM. Eso dicen.