Silencio aparente

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Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hasta el 29 de marzo gozaremos de cierto silencio político. Los precandidatos, en tanto, habrán de convertirse en candidatos con la unción oficiosa de las militancias –la antigua y persistente “borregada”–, las cuales no tuvieron injerencia alguna en las determinaciones de las cúpulas para señalar a quienes los abanderarían con destino a la Presidencia de la República, lo mismo que en el mayor número de candidaturas a los gobiernos estatales, curules –estatales y federales– y la mitad de los escaños senatoriales.

De hecho, sólo en dos entidades no habrá comicios locales, Baja California y Nayarit, y en el resto se elegirán ya sea los Congresos y los Ayuntamientos o sólo unos u otros. Suele ocurrir, claro, que en el interior del país –odio el término “provincia” porque remite a los estándares hispanos–, los más graves incidentes ocurran por desencuentros entre los diversos y amplios cacicazgos existentes, de la mano del narcotráfico los más, en defensa de intereses muy alejados de los del colectivo, siempre excluido salvo para cumplimentar el requisito formal de las elecciones aun cuando para ello se utilice la barrena del miedo. No son pocos quienes creen que si no votan serán despedidos y nunca podrán volver a trabajar o les serán negados otros derechos. Parece absurdo porque lo es.

El caso es que las candidaturas deberán inscribirse en un lapso relativamente corto, según reza la cartilla del todopoderoso Instituto Nacional Electoral –antes IFE–, nombrado así en un supremo acto de imaginación institucional:

“11 DE MARZO AL 29 DE MARZO

Recepción de las solicitudes de registro de las candidaturas de los ganadores de las precampañas. Además, se analiza en este periodo que las candidaturas cumplan con los requisitos legales.”

¿Ganadores de las precandidaturas? Que sepamos en ningún caso intervino la militancia de tal o cual partido o alianza –de tres, cada una–. Todos los elementos que hicieron precampañas se fueron solos, sin contrincantes, marcados por el “dedazo”, el dogmatismo unipersonal incontrovertible o la capacidad maniobrera para eliminar rivales a conveniencia. De ello surgieron algunos falsos independientes, como Margarita Zavala de calderón, la ex primera dama supuestamente discreta que logró cuanto le fue imposible a su predecesora, Marta Sahagún, destruida por su propia voracidad y la decrepitud de su marido.

Esto es: tendremos un margo mes y medio de exquisito semi-silencio, sin promociones personales aunque sí partidistas, por órdenes del INE que reduce libertades supuestamente para proteger presupuestos y a una sociedad ahíta, en una nación en donde la democracia se entiende de acuerdo a los preceptos de la cúpula gobernante, incluyendo a las dirigencias de los institutos políticos que entran en el juego y, si pierden, se molestan al rechazar, a posteriori, las reglas aceptadas por ellos mismos.

Un revoltijo que, en este 2018, llama a las tempestades… y a las negociaciones soterradas. ¿Fraude? Llámenlo como quieran; no vaya a ser que nos señalen como instigadores de la abstención al servicio de quién sabe cuántos intereses. Hasta la libertad de expresión está encadenada por la superioridad política y esbirros a su servicio.