¿Mariposas en el estomago o en el cerebro?

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Enrique Querejeta, científico de Electrofisiología Humana de la Escuela Superior de Medicina (ESM) del IPN), explicó que de acuerdo con análisis que se realizó al cerebro de personas a las que se les muestra la imagen de sus seres amados producen una actividad semejante a quienes han consumido psicotrópicos de uso recreacional. “En estudios de resonancia magnética se ha observado que con algunos psicotrópicos se activan las mismas regiones del cerebro que cuando existe un sentimiento de empatía con alguien como son: el cuerpo estriado lateral, el núcleo accumbens, el área ventral tegmental (responsable de activar vías serotonérgicas) y la corteza singular anterior”, manifestó el especialista politécnico. Experto en estudios de parkinson, Querejeta Villagómez, añadió IPN en un comunicado, detalló que al igual que las sustancias psicoactivas, el amor aumenta los niveles de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores responsables de producir sensaciones placenteras y un estado de ánimo de felicidad.

El investigador politécnico comentó que la duración del enamoramiento se relaciona con los mecanismos de recompensa, es decir, en la medida en que una persona es aceptada por otra las vías dopaminérgicas se activan continuamente; sin duda, es una conducta que también se presenta a personas relacionadas con las adicciones. Pero no sólo el cerebro se activa con la química del amor sino también la psique del individuo. A decir de Angélica Vera, investigadora del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), Unidad Santo Tomás, hoy las relaciones entre parejas se viven de manera muy distintas a las generaciones pasadas. Las relaciones de padres que trabajan prácticamente todo el día o que alguno de los dos están ausentes han originado hijos sin límites, poca tolerancia a la frustración y una mentalidad de merecer todo que los deja prácticamente a merced de la tecnología. “Vivimos en la era de la inmediatez en la que los jóvenes interactúan hoy más fácilmente a través de las redes sociales que de manera presencial, ya no saben tener conversaciones con gente real y esas relaciones instantáneas en medio de tanta incertidumbre les ha dejado la certeza de no tener un futuro promisorio que los lleva a sostener relaciones riesgosas y con un alto índice de embarazos adolescentes”, indicó la profesora de sexualidad humana del CICS.

En el marco del 14 de febrero, la especialista en psicología y género invitó a los jóvenes a reconsiderar la forma en la que se vinculan con el mundo. “La fecha es un buen pretexto para reflexionar sobre la importancia de privilegiar a las personas reales por encima de lo que sucede en las redes sociales”, finalizó.