El péndulo de Peña

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Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿La mayor parte de los mexicanos no se han percatado de su enorme contribución al fracaso del modelo político y, por ende, la permanencia de un gobierno putrefacto, ilegítimo, y presidencialista con la fusión además de la partidocracia intolerante? Creo que no si evitamos caer en la cursilería de ablandar los hechos para no comprometer al pueblo, liso y llano, que siempre se siente víctima, jamás victimario, y señala hacia la cúpula del poder para zafarse de cualquier responsabilidad ante la historia y su país.

El conformismo, acaso una de las peores ramificaciones de la demagogia que nutre de elementos para asegurar la pasividad de las masas y su sometimiento “voluntario”, cada vez se deja sentir con mayor fuerza entre nosotros a la vez que escuchamos las quejas y reproches reiterativos contra el mal gobierno y los efectos devastadores de una economía vapuleada por la escasa visión de los “sabios” economistas al servicio del Estado, la violencia reiterada cada día y el horror de temer hasta a nuestra sombra al grado de optar por vivir con la cabeza viendo hacia los pies. Terrible disyuntiva ésta en medio de un mundo globalizado e insensible ante las diferencias sociales agudas.

Fíjense ustedes en dos de los acontecimientos judiciales de mayor impacto y las reacciones consecuentes por parte de una sociedad ahíta, descontrolada, inconforme y absolutamente confundida:

1.- Recapturan a El Chapo, luego lo extraditan, y los escépticos presuponen, enseguida, que se trata de un montaje por efecto de tantas mentiras gubernamentales y de la manera como suele manipularse a la opinión pública.