El Peje legislador

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Eduardo Betancourt

elb@unam.mx

La manera irresponsable como se conduce el candidato presidencial de siempre carece de precedentes. En la historia reciente de nuestro país, no se puede recordar a alguien que como él se burle, no solo de los mexicanos, sino en particular de las Instituciones, así como todo lo que significan el orden y las reglas de una sociedad.

Los ejemplos de este comportamiento son abundantes. Recordemos que, en el pasado, “el hablantín”, sin ningún decoro precisó: “Al diablo con las Instituciones…”. Cuando alguien que quiere ser presidente afirma lo anterior, está dejando muy en claro que será un dictador, que no se sentirá sujeto para nada a las disposiciones jurídicas de un Estado. En la misma tesitura, tampoco atenderá a la Constitución Política, el principal fundamento del orden Institucional en el país.

En el mundo de este personaje, todo es irresponsabilidad y “chacoteo”. Recordemos que decidió designar ternas para ocupar importantes cargos como el de Fiscal General, Fiscal Anticorrupción, Fiscal en Asuntos Electorales, sin ninguna medida ni criterio objetivo, para determinar su calidad.

Lo que sucede es que “El Peje” se siente un “sabelotodo”, y no es la excepción en el ámbito jurídico, conoce a los abogados y escoge a quienes son sus afectos, lo que nos permite vislumbrar, que pretende un gobierno de “cuates”, quienes lo obedecerán ciegamente.

Para “el Peje” la ley no existe, tampoco la división de poderes. Como es sabido, la designación que hizo de los altos funcionarios es facultad del Senado de la República, quien ha de encargarse de buscar varios candidatos, no solo tres. Nótese cómo este procedimien- Eduardo López Betancourt to es ignorado, por “el Peje” el que se vuelve un “Super Legislador”. Esto es lo que nos espera si este malandrín llega a Los Pinos. O no, ya que, por cierto, el mismo “renunció”, y según afirma, ha decidido que vivirá en el Palacio Nacional.

No podemos, bajo ningún concepto, aplaudir “sus payasadas”, ni sus imprudencias y mucho menos sus amenazas. “El Peje” es un hombre trastornado, con signos evidentes de demencia. Lo que resulta todavía más lamentable es que esos miembros de las ternas que señaló, así como los del gabinete, le estén haciendo “el caldo gordo”. Ahí están los que han sido honrados por “el Peje” para ocupar cargos importantes, como tales sujetos se prestan a esta farsa, ellos mismos se están descalificando, demostrando a la opinión pública que son unos “pejitos”.

México reclama un presidente serio, responsable y respetuoso. “El Peje” carece de esas cualidades; ya que gasta un dinero mal habido, del cual jamás ha demostrado de dónde proviene, ni de qué ha vivido durante los últimos doce años.