En casa de la Monroe se comieron a la mascota

960
Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

¡Ah qué pinche emoción! Pues sí señoras y señores, este próximo domingo estrenamos DeporTV en Mercado Azteca, vamos de 2 a 4 de la tarde todos los domingos, para que usted no se lo vaya a perder por ningún motivo, como les platicamos, es el regreso de mi querida Betty Monroe a la pantalla de Azteca, como quien dice, vuelve la hija pródiga y nos toca de nuevo compartir pantalla en la conducción desde aquel legendario Tempranito, además estaremos acompañados de la primera línea de comentaristas deportivos de Azteca que son Carlos Aguilar, El Jefe Vargas, El Warrior y por supuesto mi querida y bizcochazo de Inés Sainz. Ya hemos tenido fotos, entrevistas, ensayos, de todo, y estamos listos para arrancar con un programa que estoy seguro les va a divertir y lo van a poder disfrutar en familia mientras los acompañamos en la comida dominical. Fíjense que en uno de los reportajes que estamos haciendo, resulta que mi Betty Monroe en el Mercado le hacía al público cinco preguntas y si la persona respondía bien todas, entonces tenían la inmensa fortuna, la enorme dicha de poderle dar a la Monroe una nalgada en sus muy bien torneados y bronceados glúteos, y ¿qué creen? Can can can can can can, ¡resulta que nadie se atrevió a hacerlo como Dios manda! Les dio pena o se hicieron chiquitos y no se atrevieron a nalguear a mi Monroe, fíjense que los hombres se ponen muy tensos cuando tienen a la mano a una mujer con esa belleza y ese cuerpo, tanto que se doblegan, mejor fueron dos mujeres las que ganaron y esas sí se animaron a darle su buena torteada a mi Monroe, que no es por nada pero, ¡tiene unas petacas gloriosas! Está en su mero momento, además de que es un personaje simpatiquísimo y totalmente exótico, imaginen esta historia, resulta que cuando mi Monroe vivía en Playa del Carmen, tenía en la terraza de su departamento dos conejos que eran de sus hijos y cuál fue la sorpresa que un día desaparecieron y después de mucho buscarlos, se dieron cuenta de que se los había llevado un águila pescadora, o sea que fue un drama cuando sus hijos no vieron a sus consejos , así que ahora que ya está viviendo de nuevo en la Ciudad de México , ahí por el rumbo del estadio Azteca les volvió a comprar unos conejos que tenían en su jardín y eran tan felices los pinches chamacos con sus conejos, sin saber lo que les venía, resulta que un buen día desapareció uno, imaginen el tragedión después de que se dieron cuenta de que en esta ocasión y en plena Ciudad de México se llevaron al conejo también, y en esta ocasión fue ¡un halcón! Háganme el favrón cavor! ¡Un halcón en Huipulco! Pues se llevó al conejo y de plano ahí sí se enfureció mi Monroe y decidió que el conejo que quedaba ¡mejor comérselo! De que se lo traguen otros a que se lo traguen ellos, pues mejor ellos, así que mandó a un primo a que le diera cuello al último conejo sobreviviente y lo prepararan con hojas de naranjo y cerveza obscura, y sin avisarles, claro está, se los dio con arrocito blanco a sus chamacos, como quien dice ¡se tragaron a la mascota! Imaginen la cara que ponía mi querido Toño de Livier, el chefs de chefs que también estará con nosotros en este nuevo programa, cuando nos contaba esta historia la Betty Monroe, con la característica simpatía con la que se desenvuelve en la vida, pelaba unos ojotes mientras se carcajeaba ante tal anécdota y le trataba de explicar que hay conejos para mascotas y otros para un fin comestible que llevan una alimentación totalmente diferente a los que sirven como mascotas. Esa es mi Betty Monroe, compañera y guerrera de mil batallas y ¡es un gusto volver a compartir la pantalla con ella este próximo domingo! He dicho.