Salió por sus ideales

Daniel Brailovsky reveló que se negó a tomar parte de los “negocios turbios” de la directiva americanista en el tiempo en que era técnico, lo que derivó en su despido

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Ciudad de México.– El Apertura 2007 no mar­chaba de la mejor ma­nera para el América, después de caer en la Final del torneo anterior ante el Pachuca y al mismo tiempo perder a uno de sus máximos referentes de la era contemporánea en la per­sona de Cuauhtémoc Blanco quien emigró a la MLS con el Chicago Fire, las Águilas vola­ban bajo en aquel certamen di­rigidos por mexicano, Luis Fer­nando Tena.

Con 13 puntos en 11 duelos disputados, en el tercer lugar del Grupo B con pocas posibi­lidades de aspirar a Liguilla, la directiva milloneta decidió re­tirar de su cargo al Flaco Tena para darle la oportunidad a un ídolo americanista como juga­dor en la época de los años 80, Daniel Alberto Brailovsky.

“Recibí al equipo en lugar 13 (de la tabla general) y lo clasi­ficamos a Repechaje en el mis­mo momento que estábamos jugando la (Copa) Sudameri­cana, perdí solamente cuatro partidos, a nivel numérico no fue malo”, recuerda El Ruso, en charla con Grupo Cantón don­de el argentino señala los obs­táculos que tuvo en el banqui­llo crema.

“Definitivamente el plantel no era muy vasto ni rico como para jugar de una manera maravillosa, pero los números es­tán ahí, que después no les ha­ya convenido a los dirigen­tes que yo me quede en el club por un tema que no entraba en negocios turbios y que yo pre­firiera jugar con chicos de las fuerzas básicas ese ya es otro tema”, devela Brailovsky, quien por esa misma razón ve muy complicada su vuelta al timón de los cremas.

“Yo digo que los momentos pa­san, uno va crecien­do, hay oportunida­des en la vida se van dando y como se van dando uno las va to­mando yo creo que ya pasó, difícilmen­te creo que vuelvan a pensar en intentar contratarme, enten­diendo y sabiendo, cuáles son mis princi­pales ideas dentro de la institución”

“Yo estando allá se los dije también, para mí es importante te­ner referentes nacidos en fuerzas básicas, mexicanos, que le den la identidad a la institución y que los que vengan de afuera se vayan impregnando, el no con­tratar jugadores por contratar, que el equipo tenga que jugar de una manera constante des­de inferiores como en Primera División, yo creo que todo eso y mi manera de pensar no son acordes con las cosas que pue­den llegar a pretender hoy por hoy los dirigentes de esta insti­tución”, explica el pampero.

 

CON POCO MATERIAL

La época de Brailovsky co­mo técnico americanista es re­cordada por el Subcampeona­to de la Copa Sudamericana con un equipo limitado donde las grandes figuras eran el arque­ro, Guillermo Ochoa y el delantero, Salvador Cabañas.

“Con ese mismo plantel llegamos a la Final de la Sudameri­cana que dicho sea de paso ahí nos robaron porque inventaron el gol de visitante en el entretiempo del parti­do que jugamos en el Estadio Azteca, el glo­bal al fin y al cabo fue 4-4, nunca valió el gol de visitante en una Fi­nal, pero en ésta sí”, recapitula Brailovsky sobre ese duelo a Ida y Vuelta ante el Arsenal de Sarandí que no per­mitió al América lle­varse un título internacional más a sus vitrinas.

La disputa de un título conti­nental y clasificar al equipo a la Liguilla le valió a Daniel Brai­lovsky repetir para el Clausura 2008, pero sin la posibilidad de reforzar de mejor manera a su escuadra.

“Si digo es una pena, pero es real creo que fue en ese mo­mento y hasta el día de hoy el plantel más pobre que haya te­nido la institución, no se po­dían hacer incorporaciones, ha­bía un tema de austeridad, ha­bía que manejarse con los chicos que estaban ahí y tra­tamos de hacerlo lo mejor posible, si bien es cierto el plantel es recordado por los nombres que se aca­ban de mencionar (Ochoa y Cabañas) que eran los referen­tes en ese momento”.

“Tuvimos la opor­tunidad de sacar jó­venes que venían de fuerzas bá­sicas y así le ganamos a Pumas a Chivas, ganamos invictos el In­terliga en la Final contra Cruz Azul y clasificamos a la Liber­tadores”, asevera El Ruso, quien tuvo su último partido como DT del América en la Jornada 6 del Clausura 2008 tras una derrota por la mínima diferencia ante el Atlas en el Jalisco, días antes del debut en el máximo torneo de clubes de América, la Liberta­dores, con números aceptables, y sus ideales intactos.

En conferencia en su época como técnico águila