Políticos tramposos

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vasanchezb@gmail.com

Las concesiones gubernamentales se agotaron, por la supervisión de órganos anticorrupción.

Por ello buscaron otros esquemas donde los gobiernos se desentienden de sus responsabilidades en la construcción y mantenimiento de infraestructura.

Convierten en un jugoso negocio para particulares, obras de infraestructura como autopistas, carreteras, pasos a desnivel, hospitales, parques industriales y muchos más, mediante el esquema de Asociaciones Público- Privadas, llamadas APP.

No es criticable la participación del sector privado en la construcción. Lo que es censurable es que se den negocios como las concesiones que recibió OHL y otras empresas privadas ligadas a estructuras gubernamentales o a la clase política, cuyas utilidades se sacan, literalmente, del bolsillo de todos los mexicanos.

Es un impuesto indirecto y oneroso. Si bien hay obras que son gratuitas como una parte del segundo piso de la Ciudad de México, a diferencia del llamado Viaducto Bicentenario, el sobreprecio para su construcción es brutal.

La obligación de los gobiernos es ofrecer infraestructurasuficiente para generar bienestar a sus gobernados.

Los gobiernos no deben tener utilidades financieras, aunque sí generar utilidad a la sociedad. Gobiernos de países escandinavos e incluso Alemania, los impuestos son altos, pero (como ocurre en Finlandia donde pagan el 50% de impuestos de todos los ingresos), pero no hay autopistas de paga, ni escuelas privadas u hospitales donde se pague por el servicio.