Los independientes

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Eduardo Betancourt

elb@unam.mx

En el proceso electoral mexicano han proliferado las denominadas candidaturas independientes.

La razón de estas nuevas modalidades de involucrarse en la lucha política se encuentra en la decepción que han causado los partidos políticos. Estas agrupaciones son consideradas corruptas y nada confiables. Los grandes institutos como el PRI, PAN, y PRD conforman una verdadera mafia, donde la mayor parte de los dirigentes hacen de las suyas para beneficios elitistas.

Han llegado a excesos verdaderamente sin precedentes, entre los cuales pueden mencionarse los candidatos sin sustento.

Del mismo modo, ha de hablarse del nepotismo; cínicamente se heredan los cargos de padres a hijos y aun entre esposos.

Un ejemplo es también el partido Morena del “Peje”, que se maneja dictatorialmente, las decisiones las toma sin consultar a nadie el llamado “Rayito de Esperanza”.

Las asociaciones políticas pequeñas también están en el mismo juego. Además de prebendas, buscan los jugosos presupuestos. Los recursos públicos de manera irresponsable se destinan a la farsa democrática.

Con el panorama anterior, el número de los llamados aspirantes independientes se ha incrementado. Así, nos han dado sorpresas estos políticos que dicen ir “por la libre”. Por ejemplo, han ganado una gobernatura, tal es el caso de Nuevo León, e igualmente importantes alcaldías, y cargos legislativos.

Sin embargo, el escenario en el cual no entendemos del todo el propósito de los independientes, es en el objetivo de querer alcanzar el triunfo como Presidente de la República. Son varios los que, al margen de afiliarse a alguna institución de renombre, buscan la silla presidencial.

En esas circunstancias está Margarita Zavala que, sin ningún antecedente más que el haber sido esposa de un pésimo presidente, ahora auténticamente “en una absurda locura” desea volver a Los Pinos.

Otro caso es el del Senador Armando Ríos Piter, que en su momento pudo ser gobernador de Guerrero y ahora busca un cargo al que difícilmente llegará.

En igualdad de condiciones está el “Bronco” Rodríguez, quien sorprendió ganando como independiente el Estado de Nuevo León. Lo cierto es que a estos tres aspirantes les ha costado mucho conseguir adeptos para su fin, difícilmente han rebasado el millón de firmas. Así las cosas, es evidente que ni por asomo triunfará.

Es aquí entonces que surge la pregunta: ¿Qué buscan? ¿Qué pretenden? ¿Qué obtendrán?

Sobre estas inquietudes hay diversidad de opiniones, alguna de ellas que los consideran simplemente comparsas, para beneficio de los postulantes, de quienes son propuestos por los corruptos, por los despreciables hombres del poder. En fin, lo lamentable para los ciudadanos será que esta vía de las candidaturas independientes quede como una quimera, una farsa más en nuestra incipiente democracia.