Meade: continuidad o sana distancia (PARTE 2)

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Jesus Sanchez

Lo peor fue que dejaron que Meade se confrontara con el gobernador Javier Corral en un episodio en el que el panista mezcló el tema del PRI y César Duarte Jacquez con la retención de 700 millones de pesos del presupuesto al estado. Y no sólo eso, los Godínes del círculo dorado permitieron que se subiera al ring @EPN y obvio Ricardo Anaya estaba feliz. Javier Corral, es un abogado callejero acostumbrado a batirse en los peores terrenos, digamos que es un gato de barrio y de eso vive. Por eso cuando Meade lo acusó de torturador, le puso alas a los alacranes.

interesante a favor de Meade fue tomar la batuta del tema del nombramiento de los fiscales en el Congreso, para responder sin rollo a los reclamos de la sociedad contra la impunidad y contra la corrupción. Meade hizo lo que sabe hacer, proponer y decir cómo. Es decir, fijó una agenda a la que los partidos le han sacado la vuelta. Meade les ganó la mano.

Primero en una carta y luego en video mensajes difundidos en redes sociales, Meade propuso incluso una pausa para que los partidos pudieran cumplir con su tarea en el Congreso, esto es, dejarse de rollos y nombrar al Fiscal General de la República, al Fiscal Especial contra la Corrupción y al auditor Superior de la Federación. Esta era la primera vez que Meade se colocaba al frente de un tema nodal y claro, Anaya y AMLO le respondieron pero se salieron por la tangente.

Los partidos en el Congreso también reavivaron este debate guardado en la congeladora y de alta carga política. Aunque el INE insista en que estamos en etapa de precampañas y que los mensajes son para los militantes, la verdad es que la población sigue formándose una idea de por quién van a votar. Estamos en uno de esos momentos de la política en que si Meade sigue con el sello de la continuidad de Peña, no le va a ir muy bien que digamos. Tiene que romper para crear una expectativa de que las cosas van a cambiar y a mejorar. Esta es una realidad.

El adiós a @EPN. Que se sepa, los tlatoanis desaparecieron hace varios siglos, el caudillismo populista huele a naftalina y la realidad nacional ofrece otros retos. La política ya no es como la conocimos. Quién se hubiera imaginado que las ideologías estarían en tal nivel de crisis que los partidos que se formaron bajo las alas de la derecha, de la izquierda o del centro hoy han optado por ceder a una corriente donde el pragmatismo es la llave para alcanzar al poder.