Julio César Chávez

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Daniel Bisogno

Todos tenemos una imagen o un recuerdo relacionado a alguna pelea de Julio César Chávez, yo por lo menos tengo muchas, desde una muy triste cuando mi tío Luis, el hermano menor de mi mamá, fue a ver una pelea a un bar en la colonia Portales y tuvo la mala fortuna de que entraran a asaltar el lugar y lamentablemente él perdió la vida en ese lugar, hasta grandes recuerdos con mis amigos visitando algún restaurante o bar para ver pelear a Julio César Chávez, o en alguna casa de los cuates, donde hacíamos la vaca para pagar entre todos el pago por evento, que era como se transmitían estas peleas y siempre era un grato sabor de boca, porque dicho sea con verdad, el boxeador es de los poquísimos deportistas mexicanos que no nos defraudaron, que prácticamente siempre nos hacía salir con el exquisito sabor de la victoria y no con la terrible frustración de la derrota, como ya nos tienen acostumbrados la mayoría de nuestros deportistas, con Julio César eso no pasaba, él nos dio la esperanza durante muchos años y nos demostró fehacientemente que México podría ser un país triunfador.

Una cantidad enorme de peleas que paralizaban a toda la nación y que nos llenaban de inmensa felicidad, pues después de muchas emociones sabíamos que Julio iba a ganar, sin duda el pugilista ha sido el deportista mexicano que más alegrías y satisfacciones le dio a su pueblo en toda la historia, cada que peleaba sabíamos que iba a ser un día de fiesta y así era, durante una cantidad casi incontable de peleas, siempre cumplió como los grandes, hasta que un día por la cuestión natural de la edad tuvo que dejar el deporte, pero en todos sus años de plenitud solo nos dio dicha y felicidad, es por eso que me dio mucho gusto el enterarme de que TV Azteca produciría una serie biográfica sobre el campeón, sobre su historia, una historia sobre la que se especulaba mucho, se decían cosas, eran secretos a gritos, pero al final a nadie le constaba nada, así que la idea de que sea precisamente él, desde el fondo de su corazón, quien se atreva a compartir su historia y así fue, se los digo porque acabo de ver los primeros capítulos de esta serie que está a punto de estrenar en Azteca y es una verdadera obra de arte, la dirección, la fotografía, el ritmo, las actuaciones, pero más allá de todo la historia, es una joya y lo es porque está contada sin tapujos, a calzón quitado, toda lucha por su protagonista, Julio César, que con una valentía se atrevió a contar todo y cuando digo todo, me refiero a todo sobre su vida.

La historia empieza con su niñez, pero va y viene a la edad de su juventud, se hace notoria la pobreza en la que vivía el ídolo con su familia, en unas casitas muy pobres a la orilla de las vías del tren en Culiacán, Sinaloa, y como el campeón, niño aún, copiaba un poco a sus hermanos mayores a los que les gustaba el box, pero cachito, como le decían de niño a Chávez, salió bueno pal trompo desde muy pequeño, pero la madre intentaba alejarlo a él y a sus hermanos de este deporte a como diera lugar, por el sufrimiento que puede llevar consigo, pero como todos sabemos, al final no lo logró, aquella promesa que le hace Julio a su madre, de que cuando pudiera ganar dinero le iba a construir su casa en Culiacán, fue de las primeras en hacerse realidad, Julio se convirtió en la máxima Estrella del deporte mexicano y con ello llegó la fama y por supuesto el dinero, mucho dinero. Recordemos que Julio César llegó a cobrar hasta veinte millones de dólares por pelea, así que imaginen ustedes la fuerte suma de dinero que llegó a ganar a lo largo de su carrera, claro está que nunca faltó el familiar o amigo que llegó a pedirles dinero prestado, dinero que por supuesto jamás le pagaron, ya ven como es la vida que al que se fleta, trabaja y lucha por salir adelante es con el que se encajan, al que explotan y el que cree la gente que tiene la obligación de darles, ¡imagínense ustedes la injusticia!

Y los huevones, parásitos, los mediocres, son los que como rémoras se dedican a carroñear al que sí le ha chingado, ese es el caso de Julio César y el de muchos otros que conozco; él ha tenido que mantener a casi toda su familia, incluyendo hasta primos, sobrinos y uno que otro buitre más, como él fue exitoso pues que se chingue, ya ven que así piensa equivocadísimamente la gente, Julio tuvo su problemita con la infidelidad y lo cuenta en la serie sin tapujos, cuenta también su enorme problema de adicción a la cocaína y al alcohol y cómo influyeron de manera drástica en su vida y en su carrera, que hizo con su dinero, ¿cuánto perdió con los vicios y las mujeres? ¿Le quedó para poder sobrevivir cómodamente? Nos cuenta también cuantas fueron sus amantes, como se quedó enamorado siempre de la madre de sus hijos mayores, el cómo su esposa actual, Miriam, lo ha ayudado a salir adelante en todos aspectos y la relación distante que ahora tiene con sus hijos mayores. Todo es contado con una calidad y con un ritmo glorioso.

Con esta bioserie vamos a corroborar al gran deportista que hemos tenido, al gran boxeador y no sólo eso, ¡cómo hasta el día de hoy sigue siendo ejemplo para muchísimos mexicanos! Así que sin cebollazo, vean la espectacular serie de El César y recordaremos quienes somos todos, y lo mejor, en quién nos podemos convertir. He dicho.