Diario Basta!

Robos en ferrocarriles

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La esperanza para los pequeños productores era mayor: obtenían la vaca y una cría de las razas Hereford y Angus, destinadas a la producción de carne. Pero casi 900 de esos animales fueron a parar a ranchos a nombre del político prófugo. Mención obligada en el tema es el del ferrocarril. Como se sabe sus años de gloria se dieron durante el porfiriato y la época revolucionaria. Su importancia se mantuvo hasta que otro presidente neoliberal, Ernesto Zedillo, acabó con la transportación de pasajeros sobre rieles.

Únicamente respetó el traslado de grandes volúmenes de mercancías a costos bajos. Y si en 1980 se compendió a 60 millones de toneladas, la cifra actual casi se ha duplicado. Su crecimiento anual ha sido del 4.3 por ciento en los últimos 30 años ya que este medio es vital para el comercio interno y el que va al extranjero.

Reportes de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario indican que en los últimos tres meses de 2016 se registraron 508 robos. En el primer trimestre de 2017 se reportaron 125 asaltos más, principalmente en el Bajío que abarca los estados de Guanajuato, Querétaro y Jalisco. En el período siguiente 331 robos a ferrocarriles en territorio nacional. Los indicadores dicen que en el año que pasó fueron robadas más de 5, 900 toneladas de granos, 95 por ciento importadas de los Estados Unidos.

De regreso al exhorto del senador David Monreal Ávila que hicieron suyo los demás legisladores de la Comisión Permanente, se reconoce que la SAGARPA se encuentra en uno de sus mejores momentos con una balanza comercial agroalimentaria de superávit, prueba de que el sector es uno de los motores principales del país. Crece al doble en comparación con la economía nacional y pronto México ocupará el onceavo lugar entre los países productores del mundo.

Es claro, y esto no lo dicen los legisladores, que las ganancias de esta actividad no la ven los campesinos que obligados por la pobreza ceden la tierra y se convierten en peones y jornaleros de la misma. Lo que sí dice parte del dictamen legislativo es que si la situación del campo y de los campesinos mexicanos por sí misma es complicada y si bien no existe la voluntad política para sacar de la pobreza a este sector de la economía, lo mínimo que el Gobierno federal puede hacer es garantizarles las condiciones necesarias que les brinden seguridad y tranquilidad para que al menos puedan vivir en paz.