Los baños Lupita

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Armando Ramirez

La primera vez que conocí los baños Lupita fue en 1980, eran unos baños públicos que todavía daban servicio a los habitantes del barrio que en su casa no tenían regadera, pero con el tiempo las casas de Tacubaya, todas, tiene sus regadera para bañarse diario, no como en los viejos tiempos cuando la gente se iba a bañar los sábados, tomando su vaporazo y un masaje para el estrés, pero los baños Lupita también eran gimnasio, por eso llegué ahí para entrevistar al Cuyo Hernández, que era una de las vacas sagradas del boxeo de la época de oro.

Ahí estaba el Cuyo Hernández a la orilla del ring viendo cómo boxeaba el boxeador Lupe Pintor, oriundo de Cuajimalpa, y los pupilos del establo del afamado mánager le daban con singular entusiasmo a la pera loca, al costal, o hacían boxeo de sombra, le pedí una entrevista, don Arturo que así se llamaba el Cuyo, me miró con esos ojitos que dominaban su rostro y me dijo con una media sonrisa que sí, me platicó de cómo surgió el apodo del Cuyo, me dijo que de niño era muy peleonero, allá en su barrio de la Guerrero y que una vez, se surtió a otro niño y se fue corriendo a su vecindad, pero al rato llegó el niño llorando con su mamá, entonces la mamá al ver a los niños que jugaban en el patio le preguntó a su hijo: “quién fue” y el niño llorando lo señaló: “ese, el que tiene los ojos de cocuyo”. Y escucharon los demás niños y le comenzaron a decir el Cuyo. Sí en esa época el Cuyo Hernández tenía su establo en los Lupita, había dejados los baños Jordán de Arcos de Belén, desde esa época se hizo célebre el gimnasio de los baños Lupita, cuna de campeones de box, como el Finito López y ahí entrenaron célebres boxeadores como Mike Tyson o Alexis Argüello, o lo visitaron ilustres del boxeo mundial como Don King y George Parnassus, eso sin olvidar que mucho antes aquí forjaba sus ilusiones de ser un campeón de box Javier Solís, que era en esos tiempos carnicero, pero los caminos de la vida lo llevaron a ser un gran cantante de la música ranchera.

Hoy languidecen los baños Lupita, ya no hay servicio de baños, lo que funciona es el gimnasio, llevan un programa social para los jovencitos del barrio para que canalicen su agresividad, quien quita y salga algún campeón de box, como antes, digo, qué tanto es tantito.