Cotorreando alrededor del Monumento

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Armando Ramirez
  • Si andas por el Centro, el Monumento a la Revolución es una visita obligada, con su museo, mirador y las tumbas de personajes.

Este fin de semana puede ir al Monumento a la Revolución, que aparte de ser monumento tiene una explanada muy grande con juegos de agua, jardines en los extremos, un museo y la gente lo ha tomado como punto de reunión y de diversión. Los niños se divierten en los juegos de agua, los jó- venes corretean en la amplia explanadas, los novios se van a las bancas de los lugares ajardinados, otros se suben al elevador del Monumento para ver desde las alturas a la Ciudad. Ahí también está las tumbas de Villa, Carranza, etc. Hay un Museo enfrente del Monumento, y a su alrededor está el remodelado Frontón México.

O puede caminar por la calle Ramos Arizpe y llegará a la parte trasera del Museo de San Carlos. Ahí hay un jardín con esculturas de guerrilleros y revolucionarios como el cubano Antonio Mella o el Che Guevara y Fidel Castro; enfrente está el edificio del que fuera el hotel Carlton, ahí se hospedaron los cubanos que junto a Castro abordarían el barco Gramma para ir a la isla de Cuba e iniciar su revolución.

No solo eso encontrará alrededor del Monumento a la Revolución, en la calle de Emparán está una de las calles gourmet de la CDMX, no de ahora, desde hace años, cuando los trabajadores de la antigua Compañía de Luz iba a comer sus mariscos e igual los actores y actricitas de Bellas Artes que daban funciones en el Teatro Jiménez Rueda, que se encuentra en el edificio del ISSSTTE, digo, al no ser tan famosos buscaban estos puestos pintados de blanco, hechos de lámina, con bancos de fierro, para alimentarse como si estuvieran en Boca del río.

No es solo un puesto, son varios para escoger. Ahora, si dispone de un billete de más puede entrar a los lugarcitos de maricos que hay ahí mismo y son una delicia, y si no tiene no se preocupe, los dueños de los puestos y de los restaurante son los mismos.

Y hay una local de sushis muy sabrosos, hacen colas en la calle para poder entrar. Y si ya comió y está contento, qué les parece un buen café, en la esquina de Emparán e Ignacio Mariscal, la voz popular cuenta que en ese café platicaron el Che Guevara y Fidel Castro, pero los del café lo niegan, que ni existía en ese tiempo. Lo cierto es que en la calle de Emparán vivía Fidel Castro, digo este es un paseo dominguero, ahí usted sabe, que tanto es tantito…