Un modelo tropical

29
Jesus Sanchez

La sola idea de que López Obrador establezca mecanismos de negociación con los líderes de las organizaciones criminales en México como una manera de pactar el fin de las disputas territoriales y de poder, a cambio del perdón a sus crímenes, ha merecido el rechazo general de la sociedad mexicana, pues eso nos remite ni más ni menos que a convertirnos en narco-Estado. No está de más recordar la carta abierta de Javier Sicilia en la que le dice a López Obrador que confunde amnistía con perdón y por eso le reclama, “quién te crees que eres”. ¿Cuántas víctimas estarían dispuestas a perdonar a sus victimarios? ¿Y los principios de la justicia? Hay que decirlo claramente, no vemos que en la calle que la gente esté haciendo movilizaciones para que el gobierno opte por crear un narco-Estado.

A la víctima que de por sí está dolida con lo que le quitaron, añádale que tenga que renunciar a lo más preciado que es la justicia. “Y tan luego ganemos… vamos a serenar el país”. Dice, eso dice. En campaña se dice cualquier cantidad de cosas que luego se olvidan. Pero en este caso preocupa la suerte de las instituciones del Estado mexicano, principalmente las dedicadas a los temas de la seguridad. Los académicos nos explican que existen tres grandes áreas de la seguridad con características propias y de importancia fundamental para nuestro sistema; la Seguridad Nacional, la Seguridad Interior y la Seguridad Pública. Por eso cuando leemos las propuestas del candidato de Morena en temas de seguridad la propuesta del Mando Único, remite a las siguientes siglas: “Yo”. López Obrador ha comentado que el Ejército, la Marina, la Policía Federal tendrán un solo mando, el del Presidente. Eso recuerda aquella vieja anécdota palaciega cuando después de un acuerdo en Los Pinos, un funcionario le preguntó a otro: –¿Verdad que los cocodrilos vuelan? El interlocutor extrañado le cuestionó, ¿Y quién lo dijo? –El Presidente. Respondió. De inmediato el interlocutor corrigió. –“Bueno, sí vuelan… pero así de bajito.”

OREJAS DE GÓBER

Y si de ocurrencias se trata, la propuesta de revivir una vez más la Secretaría de Seguridad Pública, a lo mejor no es la mejor. Con Fox hubo tres secretarios de aquella dependencia: Alejandro Gertz Manero (hoy reciclado); Ramón Martín Huerta, quien falleció en 2005 en un accidente de helicóptero y Eduardo Medina Mora, hoy ministro de la Corte. Con Felipe Calderón el secretario estrella fue Genaro García Luna encargado en aquel momento del nuevo modelo de actuación policial y de la estrategia nacional de prevención del delito y combate a la delincuencia.