Súper y peluquería

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Rafael Loret de MOLA

No hay temas triviales cuando se trata de encontrar el cauce para el futuro y es necesario conocer a los (pre) candidatos en unos cuantos meses, salvo en el caso de Andrés acaso el líder más conocido en el territorio nacional y odiado por un número similar de ciudadanos ante aquellos que lo idolatran, y apreciar cosas tan trascendentes como que Juanita Cuevas, la esposa de Toño Meade, va “sola” al súper, mientras López Obrador se corta el pelo en Veracruz y Ricardo Anaya se arranca tocando “La Bamba” con dedicatoria a su hipotética “presidencia”. Lo de “Juana” ha sido motivo de bromas de mal gusto, obviamente con gusto racista, como si su nombre fuera el peyorativo de indígena o, peor, un signo de vulgaridad. Nunca, en una campaña política y miren que he atestiguado infinidad de bajezas, se había llegado a tanto para ofender a una dama por el solo hecho de ser esposa del candidato del PRI, sin ser priísta, a la Primera Magistratura. Es él quien se postula y sus pecados están a la vista, fuera de cuanto pueda representar su familia. Desde luego, no está mal que Anaya muestre sus inclinaciones musicales al dominar una de las llamadas “guitarras de son” con las que suele sustituirse al requinto que lleva la melodía y la prende. Con esto ya tiene otra opción para el futuro, además de su capacidad de traductor siendo políglota de altos vuelos gracias a las inversiones de su familia millonaria, porque no tomó en cuenta que a sus 38 años es difícil que pueda aspirar siquiera a igualarse con el inmenso Lázaro Cárdenas, quien asumió la Presidencia tras 39 inviernos.

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