Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Llega a la esquina del encanto y lo primero que se respira es el aroma del café, el molino está moliendo los granos de la aromática semilla, la esquina está en el barrio de la Guerrero, barrio donde se vive el barrio y la vida de barrio es comunitaria, de cuates, todos se conocen y saben degustar una taza de café con una buena plática de política, deportiva, o de uno que otro chisme del barrio. La cosa es convivir con un buen expreso o un vil café negro, mejor conocido como café americano.

La esquina del encanto está en las calles de Zarco y Moctezuma, a una calle del Metro Guerrero, el molino y sus bebidas tienen más de 60 años de existencia y se han heredado de padre a hija, este cafetín molino, tiene dos mesitas sobre la banqueta y un pequeño local, donde hay un viejo molino, de los buenos, una cafetera italiana también de hace años, un tostador de los mejores, cuando se hacían en México y eran diseñados para que los que saben hacerlo le den el tostado adecuado al grano de café.

Además a lado está una panadería artesanal, del mejor pan que pueda probar en esta ciudad, hay el típico pan chino pero también unas conchas hechas como las de antes, un poco más pesadas, unas empanadas de frutas y unos panqués de pasas y lo más bonito uno puede ver al maestro panadero batiendo la masa y metiéndola las piezas al horno y puede oler el pan recién hecho.

En el cafetín hay letreros pícaros como el que dice: “si quiere llegar a viejito, ching… un cafecito”, digo, con todo respeto, por cierto, ya saben que es antioxidante.

Y los forasteros nos enteramos mientras tomamos café que en la calle de Zarco viven las hijas de don Antonio Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, en esa misma calle está la casa de los Rivas Mercado, el papá en tiempos de Porfirio Díaz construyó el Ángel de la Independencia, la hija Antonieta fue mecenas de Diego y Frida y también está la casa de Jesús Martínez, el legendario cómico Palillo, y cuentan que de repente se dejan venir viejos boxeadores como el ex campeón mundial Guadalupe Pintor, que entrena o entrenaba en un gimnasio de la Guerrero y así pasa el día porque este lugarcito lo abren a las siete de la mañana y cierran en la nochecita, este es el barrio de la Guerrero, donde la gente platica, qué tanto es tantito.