Axel Arenas, un caso Del Averno

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Siempre les digo que este medio artístico es un paseo por el infierno, no en balde esta columna se llama y la escribo Desde el Averno y creo que el nombre le viene como anillo al dedo en el caso de Alejandro Axel Arenas Reyes, mejor conocido como Axel Arenas, pareciera que en el medio de la actuación hay un submundo con casos y cosas que pasan con gente quesque que son actores, pero poca gente los conoce, como el caso del actor Renato López que fue brutalmente asesinado cuando iba con su manager a bordo de un Jetta 2013 rumbo a un supuesto casting en un municipio perdido en el Estado de México, cuando fueron salvajemente ejecutados por varios tiros calibre 9mm, o el caso del actor Cristian Landon, uruguayo de TV Azteca, conductor del programa Az click en A+, quien se quitó la vida arrojándose del quinto piso de un edificio en la colonia El Reloj, en Calzada de Tlalpan y División del Norte, este submundo de actores que honestamente nadie sabía que existían y que se vuelven tristemente célebres a través de una tragedia y que lamentablemente cumplen su objetivo de convertirse en famosos justo ya cuando ellos no se enteraron. Este submundo estuvo a punto de cargar con una víctima más y me refiero precisamente a Axel Arenas, que muy poca gente sabía quién era y hoy su historia cambió drásticamente, hoy está en boca de todos, porque fue acusado por la PGR de haber asesinado a una escort (que en mi pueblo les dicen de otra forma) argentina en un hotel de la Av. Revolución en estas pasadas fechas decembrinas, según las autoridades, Axel llegó al motel alrededor de las 8:15 de la noche del 27 de diciembre a bordo de su motocicleta y esperó en su habitación aproximadamente durante media hora a Karen, la escort, a parir de que ella llegó permanecieron juntos en el cuarto durante aproximadamente cuarenta minutos, según su hipótesis, salió el presunto asesino transcurrido ese tiempo y dijo en la recepjunción con toda la sangre fría del mundo que su acompañante se quedaría un rato más a descansar, pero éste ya salió con el casco de la moto puesto, por supuesto con la idea de ser menos reconocible, según dicen, esto hecho extrañó al encargado del hotel, pues el asesino además había pagado seiscientos treinta pesos por cuatro horas de renta del cuarto y solo lo había ocupado durante escasos minutos, así que subió a tocar en la habitación y al ver que no había respuesta, decidieron entrar y se encontraron con la modelo boca arriba con dos disparos de bala en la cabeza, en ese momento se dio parte a las autoridades y según ellos, habían anotado las placas de la motocicleta, además de los vídeos del hotel, según la PGR el caso estaba resuelto, el asesino para ellos era Axel Arenas, pues el número de matrícula que dieron los empleados del lugar era la del actor, y dijeron que era un hombre joven, entre 23 y 25 años de edad y con aspecto de Junior, así que con esta endeble investigación procedieron a arrestar al que para ellos, era el asesino, jamás pensaron que la placa la pudieron dar equivocada, en revisar los videos para ver si la moto coincidía o si la complexión del atacante coincidía con la del actor, nada, ellos querían resolver ante la presión de los medios, pues ya se había hecho público y era un quemón más para la ya de por sí despedazada justicia mexicana. Mal hecho, pues el quemón se convirtió en quemaduras de tercer grado cuando metieron a la cárcel a un hombre inocente, un hombre que estaba de vacaciones con su pareja en Colombia cuando sucedieron los acontecimientos, un hombre que estaba en un hotel propiedad del padre de la novia, estuvo ahí del 25 de diciembre al 31 de Enero y al llegar se encontró con que estaba acusado de asesinato y que se lo llevaban en ese momento al reclusorio, así, tan quitados de la pena, así como son las cosas en nuestra justicia mexicana, pasó varios días en prisión hasta que al fin en la audiencia con el juez, su abogado, Emiliano Gómez Mont, sí, de la familia de Inés, dio pruebas contundentes de la inocencia de su cliente, presentando boletos de avión, pasaportes sellados que ratificaban que él en esos días estaba en Colombia, videos del hotel en Colombia donde aparece con su novia justo en esos días, entre muchas pruebas fehacientes más, como la motocicleta del actor que no tenía nada que ver con la del asesino mostrada en los videos, la complexión del actor que era distinta a la del asesino mostrada en el mismo material y la prueba de que el número de placa que dieron los empleados del hotel a las autoridades estaba equivocada, así que por ningún lado la pinche justicia mexicana, ¡no dieron una! ¿Cómo es posible? Metieron a la cárcel a un inocente una vez más y tanto culpable suelto en la calle por su maldita incompetencia. ¿Quién le va a pagar el gasto de los abogados? ¿La pérdida de tiempo? Y lo más importante de todo, su tranquilidad y paz emocional, la cual le arrancaron sin más ni menos y estuvo en el reclusorio con la zozobra de que la justicia mexicana lo podría dejar ahí años por un papel mal escrito o una cacería de brujas sin sentido (acuérdense de Paola Durante en el caso Stanley). No quiero ni imaginarme lo que vivió este pobre chavo y toda su familia, afortunadamente ya está en su casa, pero sin duda ya no es el mismo que era hace quince días, las cosas han cambiado y en el recuento de los daños, ¿quién paga los platos rotos? He dicho.