Rufianes

33
Rafael Loret de MOLA

Corre rápido 2018 y ya se nos fue casi una semana de un año con patente de terrífico por sus alcances económicos y, sobre todo, políticos. A las encuestas y sus contratantes, mismos que pagan para darse el gusto de sentirse en la vanguardia aunque sea en papel gráfico, deben añadirse los pataleos de los aspirantes, por debajo de la mesa como canta Manzanero, los derrapes de los mismos y la ausencia de estrategias serias para avanzar en la lid electoral. Preocupan las apariencias y no el fondo.

El colmo fue que, hace apenas unos días, el comentarista Pepe Cárdenas anunció, muy ufano por sus desencuentros con Andrés, que quien se dice no priísta, José Antonio Meade, empeñoso en subrayar su no militancia como si tal fuese deshonroso –lo es para muchos pero estos no son precandidatos presidenciales–, saca siete puntos –de 47 a 40– en las preferencias de la ciudadanía al icono de la izquierda. Un salvaje adelanto movido por el rencor, acaso, y la desesperación. No hay nada que originara un derrumbe como éste. La falsedad de tal información es tan evidente que ni siquiera podemos compararlo con la escala truculenta de calderón en 2016. ¡Por favor!

Quien lleva la peor parte, hasta ahora, es Ricardo Anaya Cortés, cuyos ribetes de conquistador se han visto ofuscados por la realidad d un “frente” en peno naufragio y sin marcaje serio en los sondeos de opinión… aun cuando los propios, los de los tres partidos en unión extramarital, se empeñan en decir que el Frente ya saca cabeza a Andrés considerando las adhesiones a sus respectivas alianzas.