Candidatos embusteros (parte 2)

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Lo que Meade llegó a prometer con los chamulas fue lo que como funcionario siempre ha negado a los indígenas y que con los presupuestos de cada año, en su carácter de secretario de Hacienda, siempre reducidos, se puede demostrar el gran desprecio que el Partido Revolucionario Institucional tiene a las poblaciones nativas del país, que no son pocas y dónde viven millones de indios en la miseria, discriminación que acentúa el hambre y la represión por la defensa de sus recursos naturales.

Dicen las estadísticas oficiales maquilladas que durante su gestión como secretario de Desarrollo Social (Sedesol) la cifra de pobres disminuyó y que 2 millones de mexicanos dejaron de serlo, cuando nadie duda que el gasolinazo empobreció aún más a la mayoría de la población, y que el salario mínimo que él autorizó no alcance para vivir con dignidad. Más adelante, el exdirector de la Financiera Rural, elogió a las mujeres y aseguró que en ellas se encuentra el futuro de la Nación. Quizás por eso será que México ocupa los primeros lugares en feminicidios y que las féminas nunca han estado en rango superior a los hombres en el país. Para Meade –se pronuncia Mid– pronto los jóvenes y los ancianos serán incluidos como factor de desarrollo nacional, cuando igual han sufrido ignorancia de parte del Estado.

El propio excanciller acaba de reconocer que como estableció otro candidato presidencial hace 24 años –Luis Donaldo Colosio– el país se encuentra con los mismos retos de hambre y justicia. Pepe Toño pregona que va contra la corrupción e impunidad, ingenua expresión que se desvanece al saber que al comportarse como principalísimo miembro del gabinete ninguna denuncia hizo contra los gobernadores y funcionarios señalados de presuntos culpables de enriquecimiento a costa del pueblo.

Ahora se le menciona en la desviación de recursos para hacer ganar al PRI que dirigió Manlio Fabio Beltrones elecciones en varios estados de la República. Autocalificado candidato ciudadano, que no pertenece al PRI aunque lo adora, advierte que si gana habrá continuidad o de lo contrario nos espera el precipicio. Un embuste más en su trayectoria. Otro que se quiere pasar de santo es Andrés Manuel López Obrador en su tercer intento por lograr la Presidencia de la República con un instituto político cuyas siglas –MORENA– de inmediato hacen pensar en la Virgen de Guadalupe, imagen protectora desde hace siglos de los más pobres y a la que también se encomiendan quienes no lo son.

Pues bien, el Peje se ha lanzado desde mucho antes, alrededor de 20 años, con verdades sin discusión con respecto a la realidad nacional. Lástima que en las más recientes fechas le haya entrado mucho eso del misticismo y acuda con mayor frecuencia a mentiras piadosas –se supone—con tal de alcanzar el terco objetivo.