Ocurrencias de AMLO (Primera parte)

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Eduardo Betancourt

Es evidente que el candidato con mayor posibilidad de ganar la Presidencia en este momento es Andrés Manuel López Obrador, ello producto de 12 años de campaña sistemática en donde ha contado con un dinero cuyo origen en su mayoría se desconoce de dónde proviene.

Andrés Manuel desde siempre ha sido un tipo ocurrente, irresponsable, arrebatado, agresivo, alguien que debe preocupar ya que su temperamento es de “prontos”, nada serio, es violento y tal como lo he dicho, enemigo de las instituciones, que debe entenderse como contrario al Derecho; de triunfar en las elecciones nos esperan momentos amargos, ya que algunos de sus planteamientos son sumamente peligrosos.

El primer aspecto que ha planeado sin mayor prudencia ni cuidado ha sido una ley de amnistía para todos los narcotraficantes, esto es verdaderamente preocupante. El famoso “Peje” debe saber que los grupos denominados carteles, a quienes el ofrece la amnistía, son personajes siniestros que en el menor de los casos han cometido homicidios al por mayor pero que es evidente se encuentran ligados a actos de secuestro, trata de personas y no se diga extorsiones y todo tipo de corruptelas y graves crímenes. No es factible que una idea tan alocada pueda provenir de un candidato presidencial, quien desde ahora precisa cómo va a gobernar al país. Es claro que ya con toda emoción los narcos apoyan a Andrés Manuel, anteriormente tenían un Santo, “Jesús Malverde”, pero ahora tienen una mejor opción “San Peje”.

La cuestión psiquiátrica del  “Peje” debe ser una preocupación, es claro que su cuestión mental no anda bien y de ello hay una clarísima explicación, siendo adolecente Andrés Manuel mató a su hermano, ese terrible acontecimiento se desconoce con claridad cómo se dio y cuáles son las secuelas que producen, pero que necesariamente impiden que un sujeto en ese trance sea normal.

El “Peje” después de haber dado muerte a su hermano y ser por tanto un asesino, estamos ciertos que lo ha afectado y es el caso que debió ponerse en manos de profesionales de la psiquiatría, algo que entendemos no ha hecho nunca. Nadie puede considerarse normal después de haber asesinado a su hermano si no se somete a largas sesiones psiquiátricas, sino es así, prevalecen secuelas de agresiones.

Una exigencia de la sociedad será conocer y saber la conducta del “Peje”, desde el punto de vista psiquiátrico, ya que sus arrebatos, imprudencias y violencia verbal, lo ubican como un claro neurótico con tendencias paranoicas