Nadie saben que están… hasta que los buscan

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Este es un canto a los chilaquiles, la pancita y las enchiladas y a los personajes que los venden, incluyo también a los caldos de gallina y los huaraches. Chilangos, ¿qué harán el día después de la despedida del año viejo?, si brindaron toda la noche por el año que llega, y así entre copa y copa baile y baile, piñata retrasada y cena de bacalao, romeritos, lechón, pierna al horno, lomo y pavo, no le quedará más remedio que exclamar: que vengan las otras por el año viejo, y llegan los abrazos por el año nuevo y el primo, la última prima, y el hermano, carnal, la otra carnala, y la comadrita, compadrito, salud. ¿Se imagina cómo queda el cuerpo y más si se duerme alrededor de las tres, las cuatro, las cinco o nos dio el amanecer? Entonces a la hora de despertarse tendrá sed, pide algo para calmar la resaca, y claro, puede buscar otro trago, pero la mayoría pedirá una pancita, unos chilaquiles, unas enchiladas o caldo de gallina.

Y ahí vienen los problemas, ¿a qué hora abren el mercado, vieja? Y la vieja con preocupación, ya tarde, viejo. Y el viejo, pues has unos chilaquiles bien picositos y una cervecita, ¿si quedó? No, viejo, no quedó nada, más que el recalentado y es para comer. Y entonces, pues vamos a pararnos.

Y a caminar por el barrio, la colonia, en busca de doña Xóchitl o doña Lola o como se llame la reina de las garnachas o los desayunos para crudos.

Claro, siempre habrá un paisano que no le quedó otra más que trabajar en año nuevo, y ahí está con la birria bien picosa y las chelas bien helodias, y usted a sentarse en los cómodos bancos del local de birria o tal vez encuentre a la señora de los huaraches con unas costillas y una salsa de chile verde con tomates para borrachos. Y entonces usted dirá: de aquí soy, uy, con qué se la empuja, pues con lo que haya, otra chelita para honrar a su consuelo.

Digo, a lo mejor será doña Amparo y sus caldos de gallinas con sus sopes, o Mari, la de las enchiladas de mole con cebolla y queso espolvoreado y un cafecito de la olla y un alguito más. Sí, estos son los benditos perso