Hágase tu voluntad

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Raquel Bigorra

Cuánto daño nos ha hecho escuchar repetidamente de nuestras madres y abuelas: “Te casas con la familia, no solo con el marido”.

Esta idea nos ha metido en una serie de problemas tremendos. Nos ha hecho tener que lidiar con personas difíciles de la familia política y tenerles hasta más paciencia que a nuestros propios familiares.

Hay que reconocer que hay personas más difíciles que otras. Hay miembros de algunas familias que destacan por su complicada forma de ser y actuar, aceptando asistir a convivios y celebraciones sin sentido. Una por quedar bien luego se la pasa mal. Todos bien divertidos menos nosotras. Por complacer al marido vamos a lugares donde ni estamos a gusto ni agradecemos estar. Llámese casa de la cuñada o la suegra.

A todos nos ilusiona recibir el año con buena vibra, felices, contar las campanadas mientras comemos las uvas. Ponernos el calzón rojo y sacar las maletas a dar una vuelta para que el próximo año andemos de viajeros. Reírnos alto, ponernos happy si nos da la gana, levantar la copa y hacer un brindis, ser espontáneos y no andar de queda bien y por ello pasarla mal.

Una vez más estoy aquí para recordarte que nuestra única obligación es ser felices. Está en tus manos planear con quién quieres recibir el Año Nuevo. Siéntete cómoda y habla con tu pareja con el corazón en la mano. Tienes 364 días más para quedar bien y pasarla quizás con la suegra que a todo le pone peros o la cuñada que cada que te ve te sigue diciendo gordita por molestar.

La pareja debe de entender y apoyar nuestros gustos y elecciones. Como siempre les comparto, todo con amor. Hablando se entiende la gente. Si esperas a que estén todos vestidos para salir a celebrar y ahí dar el show de No voy porque me choca toda tu parentela, es obvio que el marido no va a entender ni razonar. Pero sentados, tranquilos, sabiendo poner sobre la mesa tus deseos y anhelos, hasta el más bruto entendería que más allá de cualquier compromiso. El chiste es pasarla bien en pareja.

Si otra vez vas a recibir el año sin ilusiones, es momento de hablarlo con tu pareja. Eso de que en el matrimonio la comunicación es básica, es más que cierto. Aprende a ponerle nombre a tus emociones desde un estado tranquilo; no esperes a estar como olla de presión a punto de explotar para decir lo que sientes.

Es muy importante recibir el Año Nuevo lleno de ilusiones y con mucho amor

Estamos a un par de días de que termine este año. Si llevas tiempo pensando que despedir al año viejo se te ha vuelto monótono, sin chiste, proponle a tu marido y a tus hijos un cambio. “Vámonos a sentar al malecón”, un día dijo mi madre en La Habana. Recuerdo que nunca lo hicimos. Hubiera estado increíble, pero el hubiera no existe. Es tu deber cumplir tus anhelos y enamorar a tu familia de tus fantásticas ideas. Por sencillo que parezca, subirle el volumen a la radio y echar un baile en la sala de tu casa, puede hacer que empieces el Año Nuevo con la mejor actitud del mundo. En lugar de pasarla otra vez con los parientes incómodos.

Quizás tu sueño sea estrenar un vestido o un par de zapatos. O a lo mejor, hacerle como yo, ponerte como loca a limpiar tu closet o vestidor. Así estuve un par de días con dolor de espalda y hasta alergia agarré del polvo que había. Pero a mí me hacía mucha ilusión empezar el año con todo limpio. Por más que mi marido me dijo que lo dejara para el año que viene, me subí a las escaleras y terminamos los dos limpiando y acomodando.

Hágase tu voluntad. No permitas que tus anhelos y sueños se queden en el camino. No pospongas, la vida es ahora. No olvides poner como prioridad tus propósitos y compartirlos con la pareja. Contagia a todos de tu magia y no pases más una celebración tan importante como recibir el nuevo año en casa de quienes no te caen bien y con gente que no te agrada. Recuerda que no te casas con la familia. Te casaste para ser feliz y bien mereces esa felicidad. Ya viene un nuevo año, vamos a pasarla bien. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.