Navidad con los famosos

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Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

Increíble que a un ser de oscuridad, como este asqueroso que les escribe, que realiza esta columna desde un rincón del Averno, le guste la Navidad; pues sí, me gusta ¡¡y qué chingados!! Todos tenemos algo de cursis y de jotería, y a mí la Navidad me encanta; yo creo que tiene que ver con que tuve navidades muy felices de niño, que siempre fui muy soñador y para mí la magia de la Navidad de verdad me envolvía; es más, me sigue envolviendo. Recuerdo que veía los programas navideños en la televisión cuando era niño y me decía a mí mismo que algún día quería estar ahí, y entre muchas otras cosas, público querido, Diosito me las cumplió.

Resulta que Pati Chapoy y yo hicimos un programa especial para Azteca, visitando las casas de distintos famosos, y no saben ustedes la experiencia tan fantástica. La primera casa que visitamos fue la de Tania Rincón. Mi Tania nos recibió a Pati y a mí con su hermosísimo bebé Patricio en brazos y ahí empezó la plática. Nos contó que pasa Navidad con toda su familia en La Piedad, Michoacán, de donde es oriunda; ahí toda su familia se reúne y cocinan para esta fecha. Tania va a estar ahí con su hijo y con Daniel su marido, pues por cuestiones de trabajo se le complica ir a visitar a toda su gente a Michoacán. Recordemos que mi Tania fue en su momento Nuestra Belleza Michoacán.

Al segundo que visitamos en su casa de San Jerónimo fue al maestro Enrique Guzmán, ya con portón totalmente nuevo después de que un borracho, huyendo de la autoridad, se estrellara en la puerta de su casa, tirándola y haciéndola pomada. Por cierto que nunca le pudieron pagar, pues el agresor no tenía dinero para solventar y el maestro Guzmán decidió perdonarlo y pagar la puerta él. Llegamos y ahí estaba con su inseparable y agradable esposa, Rosalba, con quien por cierto ya lleva muchísimos años casado y son inseparables. Rosalba es enemiga de las cámaras y no quiso salir en el programa, pero ahí nos contaron cómo se conocieron en un show del maestro que, cuando la vio, dijo: “Con ella voy a compartir el resto de mi vida”, ¡y vaya que lo ha cumplido! Tuvo dos hijos con ella, Enrique y mi tocaya Daniela, que por cierto trabaja en Azteca desde hace varios años. Ahí, Enrique me enseñó su casa, que en la parte de atrás da a un río y a una cañada con una vista a la naturaleza muy bonita; tiene una alberca techada donde se organizan las carnes asadas y toda la cosa. Resulta que ellos la Navidad la pasan de una forma muy distinta: hacen una comida más temprano donde van todos sus hijos: Alejandra, Luis Enrique, Daniela y Enrique, los que tienen hijos y si están en México también llegan, como Frida Sofía, la hija de La Guzmán; ahí conviven y departen todos muy felices, y ya entrada la noche cada quien se va a donde quiere. Como este año, que el maestro Guzmán y Rosalba fueron a Las Vegas nada menos ni nada más que con mi querido amigo y socio Alejandro Gou, Abril su esposa y el también productor y querido amigo Sergio Gabriel. Elenco exótico pero muy divertido, en lo que llegan y preparan la gira con el maestro Guzmán, Angélica María, César Costa y el maestro Guzmán espera que sea Palito Ortega y no Alberto Vázquez, a quien aborrece.

La tercera casa en visitar para este programa fue la de mis adorados Mina y Coque Muñiz en el Pedregal, donde nos recibieron como a reyes. Mina es de las mejores personas que conozco en el mundo, no estoy exagerando, y ¿qué decir de mi Coque? También estuvieron con nosotros sus hijos Marisol y Axel, que son otro encanto. Mina puso toda una mesa llena de viandas que ella misma preparó, todas verdaderamente deliciosas, entre ellas un mousse de cilantro que le quedó exquisito y un ponche que me vibraron hasta los tejocotes de la delicia. Esta vez se fueron a pasar Navidad con la familia de Mina a Guadalajara y el Año Nuevo lo pasarán trabajando Coque y su hijo Axel en el Ángel de la Independencia, donde se hace un concierto masivo y van muchos artistas, los Muñiz entre ellos. ¡Qué ganas de ir! La casa del Coque, impecablemente arreglada de Navidad con ese gusto que solo mi querida Mina le puede imponer; los agarramos a todos, menos a Mina, de ojo hinchado y toda la cosa, pues eran las 11 de la madrugada y como ellos trabajan de noche, pues ¡a esa hora están en el quinto sueño!

La última casa que visitamos para este especial fue nada menos ni nada más que la de Amanda Miguel y Diego Verdaguer, imagínense ustedes el show: es una casa increíble en la punta del Desierto de los Leones, que parece una nave espacial, muy al estilo de Gaudí, toda hecha en madera, con una cúpula al centro de la casa, que es la que arquitectónicamente la sostiene. Ahí es donde componen Amanda y Diego, que son unos personajes maravillosos; llegamos y mi Amanda ya tenía listo desayuno para toda la producción; ya estaba lista y emperifollada junto al jugo, el café, los cereales y el pan de dulce. Con su abanico nos recibió en la puerta, encantadora y simpática; al rato llegó Diego, y lo mismo. La charla se puso sabrosa, pues de verdad son lo máximo. Ellos pasaron en esta ocasión la Navidad en su rancho que tienen en Argentina, porque como han sido y siguen siendo gente de mucho trabajo, tienen su casa en México, su rancho en Argentina y una casa en Los Ángeles, California; trabajan sin parar. Me estaba contando Diego que en este año han hecho 60 shows, que es una barbaridad para un cantante en esta época; y es que la verdad los dos son muy talentosos. Les decía que se van a Argentina y que por primera vez en muchos años se van a quedar un mes por allá. La que cocina es la mamá de Amanda, que dicen que tiene muy buena mano; pero como anda apestadona la señora, pues estuvo varios meses acá en México en casa de Amanda y Diego, pues se portó muy metichona, y como no hay mejor suegra que la que está lejos, este año se tendrá que lucir en la cocina. Allá también los alcanzó Ana Victoria, hija de los dos e igual de talentosa y agradable, que vive entre Los Ángeles y su departamento de Polanco en México; además de la otra hija de Diego con sus dos hijos, o sea los nietos de Diego y de Amanda, que dice que también son suyos. De verdad, Amanda es lo máximo, le pregunté cómo era un día en su vida y me dijo: “Me levanto en cualquier momento, desayuno muy bien, leo, veo la naturaleza, disfruto mi casa y si tengo que cantar, canto; siempre me soñé así: vestida de negro en un coche lujoso, reconocida por la gente y muy famosa”. ¡Díganme si no es una gloria! Simpática, y Diego lo mismo; gran pareja en lo personal y en lo profesional, un ejemplo. Pues así pasaron la Navidad algunos famosos, público querido, y solo lo saben por este ángel negro enviado Desde el Averno. Vamos a ver qué nos depara la fiesta de Año Nuevo. He dicho.