Los Presidenciables

29
Eduardo Betancourt

elb@unam.mx

En la carrera hacia las elecciones del 2018, ya hay 3 personajes que han mostrado sus cartas. Ellos son Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade Kuribreña y Ricardo Anaya Cortés. Trataremos de hacer un análisis objetivo sobre sus circunstancias para competir por la Presidencia de la República. Esto claramente no es fácil, puesto que existen muchas subjetividades y situaciones que influyen.

Andrés Manuel se ha dedicado durante los últimos 12 años a realizar una intensa labor política. Es sabido que esto lo ha realizado contando con dinero que en algunos casos le otorga el gobierno, a través del subsidio político. Sin embargo, no se sabe de dónde proviene el total de las cantidades que gasta. Lo cierto es que este personaje lleva ventaja a sus contendientes, tanto en el tiempo como en el dinero utilizado. En el primer renglón, son 12 años de campaña, y téngase la seguridad de que el dinero gastado hasta ahora para promoverse es una cantidad impresionante. Esta será la tercera ocasión que aspira al primer cargo del país; en las dos ocasiones sostuvo la tesis de que su derrota se debió a fraudes electorales. Tal vez, hace 12 años algo de fraude hubo pues el panista Calderón no ganó limpiamente las elecciones, pero en realidad esas elecciones fueron un asco, tengamos presente que tanto López Obrador como Calderón hicieron de las suyas, todo fue un “atascadero” tanto del PRD que apoyaba al llamado “Peje”, como de Acción Nacional que promovía al taciturno Calderón.

José Antonio Meade -quien no es priísta, más bien está ligado al PAN-, ha sido lanzado por el tricolor, esto es, por el partido del gobierno. En esa dimensión contará con todo el apoyo de la maquinaria oficial, que como bien es conocido, para eso de los fraudes se pintan solos. Meade está rodeado de tecnócratas, “niños bien” provenientes de los centros escolares norteamericanos. Se trata de esos mexicanos que se sienten “gringuitos”, y es claro que su lealtad se orientará, si es el caso que triunfen, por los Estados Unidos.

Por supuesto, el terrible gobernante Trump estará feliz, ya que José Antonio Meade se encargará de cumplir ciegamente sus mandatos. Este feroz gringo odia patéticamente todo lo Azteca. Sin duda, atrás de todo esto están los viejos lobos de mar, aquellos que llevaron a la presidencia a Peña, entre los que destaca Carlos Salinas de Gortari.

En tercer lugar, una figura impulsada por la más ambigua alianza. De pronto, los pocos perredistas que se quedaron en el partido tras el éxodo hacia Morena, se han unido con el también decaído Partido Acción Nacional, y junto con un tercer partido, de esos privados que auténticamente pertenecen a un solo personaje, ya hicieron candidato a Anaya, un muchacho inexperto y hablantín. Lo poco que se sabe de él, es que por seguridad, según se afirma, se llevó a su familia a Estados Unidos. Nótese que no es un patriota precisamente, pues se trata de alguien que no confía en México y prefiere vivir en otro país.