Ley de seguridad interior, justificando negligencias

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La penalista y activista de los derechos humanos, Teresa Paredes, describió a esta nueva ley como un híbrido mal hecho que el gobierno actual está utilizando para escapar de la responsabilidad de su negligencia, están legalizando su indolencia con el apuro de la cercanía a las elecciones, a pesar de que los funcionarios públicos que impulsan la ley son conscientes de la diferencia entre las funciones y capacidades de militares y policías.

Una reconocida abogada especializada en temas de trata y desaparición de personas, la licenciada Teresa Paredes, quien en una exclusiva aclaró dudas muy presentes y constantes en torno a la nueva ley de seguridad interior explicó que la naturaleza de las corporaciones policiacas va en favor del servicio a los ciudadanos, a la protección de los derechos de todos los involucrados en un conflicto, mientras que el entrenamiento y la costumbre militar son muy diferentes. El raciocinio militar está enfocado en la eliminación de un enemigo.

En el caso de un conflicto bélico, ya sea por parte de un extranjero o de una amenaza interior, las reglas del juego son muy diferentes y las fuerzas armadas están entrenadas para jugar con esas reglas, mientras que si sueltas a esas fuerzas armadas en medio de la población es obvio que, por su entrenamiento, costumbres y común denominador de pensamiento, se extralimiten y caigan en un abusos y conflictos con los derechos humanos, estos que no aplican cuando se trata de un conflicto armado para el que existen dichas fuerzas.

La licenciada dedicó una buena parte de nuestra plática a describir la admiración que le inspiran nuestros policías, a los que hemos, en sus palabras, ninguneado y sobajado. La abogada Paredes explicó, con expresión de dolor, que la sociedad ha estigmatizado a los policías a los que los delincuentes mantienen arrinconados bajo el lema de “plata o plomo”, y en las calles son vistos como delincuentes mientras se les pagan salarios miserables y, cuando arrestan a alguien, solo quedan expuesto a las relaciones e influencias que ese alguien pueda empujar en contra de ellos.

Expresó con seriedad que los militares llevan ya, indebidamente, demasiado tiempo en las calles. “Que el militar ahora tenga la responsabilidad de velar por la ciudadanía contraviene a los derechos humanos, esto es responsabilidad de las corporaciones policiacas.” continuó “por supuesto que es inconstitucional, a raíz de la reforma del 2011, en el artículo primero, que habla de la observancia de los derechos humanos, pues está siendo ignorada dicha reforma, es absolutamente inconstitucional”

 

 

Mirando hacia el futuro y tratando de crear algo constructivo, la licenciada Paredes, expresó que sería más importante para México reconocer que tenemos un conflicto armado en casa, nuestra situación cumple con todos los requisitos de un conflicto armado en el que la delincuencia organizada tiene líderes, tiene una cadena de mando, una organización, tiene estructura, preparados militarmente con entrenamiento de tácticas de guerra, tienen dominio sobre un territorio, es un conflicto con permanencia, no es un conflicto de un par de semanas, llevamos años con la delincuencia organizada adueñada del país, y por último, se encuentran en lucha franca contra el gobierno y contra la sociedad y entre ellos ya que son diversos grupos disputando territorios y ganancias.

Todas estas características definen un conflicto armado interno, por ello se le podrían aplicar las reglas del derecho internacional humanitario. Llegado a ese punto los militares tienen el derecho, más aun, la obligación, ya que esa es su función, de atacar franca y letalmente a esos grupos organizados sin acercarse en momento alguno a ningún ciudadano. Eso sería trabajar en favor de la sociedad, no crear una ley que sujete a los ciudadanos a la jurisdicción militar.

Es verdad que los policías están mal equipados, poco preparados y nada protegidos. En palabras de Teresa Paredes: “Tenemos a nuestros policías en condiciones muy vulnerables y el ciudadano, en general, no ve al humano detrás del uniforme, al que se levanta a las cinco de la mañana y se despide de un beso de sus hijos sin saber si volverá a verlos.

Eso solo es consecuencia de la ineptitud del gobierno para prepararlos, ineptitud del gobierno por acceder ante la corrupción, ineptitud del gobierno que permitió el crecimiento de la delincuencia organizada. Dicha ineptitud la está pagando la ciudadanía.

Entonces, ahora,  como se queja toda la sociedad, en todos sus niveles y facciones culturales por los abusos de autoridad y las trasgresiones a los derechos humanos, el gobierno, inepto una vez más, solo piensa en imponer una ley que legalice su negligencia. Esa ley no debería pasar.”

“Esta ley contraviene completamente los convenios de Ginebra”

 

Por Juan Llorente