Súper Olga visitó el Infierno y halló la salida

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Shanik Berman

Twitter / @shanikberman

“MI PETICIÓN ES UN MARIDO COMO EL DE YURI, UN PASTOR, PERO
CINCUENTÓN, ¡SOY CRISTIANA, PERO NO TONTA”

¿Qué fue lo más caro que te regaló algún político en tu época de Súper Olga?

Mi mansión del Pedregal me la regalaron; mi casota tenía felinos, changos; tenía animales salvajes y valía tres millones de dólares. Me la regaló un candidato a la Presidencia.

»» Dicen que te la regaló (El Negro) Durazo…

Él solo fue mi amigo, porque en la ley de la frivolidad hay lealtades y yo andaba con su íntimo amigo.

»» ¿Y todo ese dinero lo perdiste apostando en Las Vegas, al grado que vivías en un cuartito?

Sí, perdí todo: la casa, alhajas carísimas, otro millón de dólares que tenía ahorrado, hasta las prótesis de mis bubis las tuve que rematar con todo y el violín en 2007, que fue el año en que perdí todo. Mi hijo Alan y yo no teníamos dónde vivir y nos tuvimos que ir cada uno a diferentes cuartos de pensión; después de eso, durante 5 años me vio pasada y bien jarra, pero todo cambió y ahora él quiso vivir conmigo y yo con él. Se casó con una americanita que ahora tiene 31 años, los dos tienen la misma edad y nuestro hogar era de los 3 y los 3 pagábamos la renta; pero hace 3 años compramos casa, porque tengo la agenda llena de conciertos.

»» ¿Y si tu hijo y nuera te dicen un día: “Esta es mi casa, salte”?

Nunca va a pasar, Alan es feliz con su viejita y de ver el resurgimiento de su madre.

»» ¿Entonces ya no haces el amor con nadie?

No lo hago, porque no le voy a regalar mi cuerpo a alguien con el que antes no tenga votos matrimoniales. Si un siervito se quiere casar conmigo sí haré el amor, pero mientras no me case no me puedo hacer una sola carne con cualquier pelafustán, y mucho menos puedo venderme; debo honrar mi cuerpo, pero lo vendí varias veces. Nunca les dije: “Vale tanto acostarse conmigo”, pero el resultado era el mismo, porque a cambio de que me dieran súper regalos, me entregaba. Si me daban el cochecito de mis sueños: ¡véngache para acá con su reina! Nunca me paré en Insurgentes con tacón dorado, pero acabas en la misma cama y el mismo colchón.

»» ¿Cómo quieres un marido, joven o viejo?

Mi petición es un esposo como el de Yuri, un pastor, pero cincuentón , tampoco quiero uno de 80; no quiero empujar la silla de ruedas de nadie, es mucho esfuerzo. ¡Soy cristiana, pero no soy tonta!

“TUVE TANTOS AMANTES COMO PELOS TIENE MI PELUCA, POR ESO ME DIVORCIÉ, PORQUE MI MARIDO SE ENTERÓ DE MIS INFIDELIDADES Y YO ME ENTERÉ DE LAS DE ÉL”

»» ¿Cuántos amantes tuviste?

Como pelos en la peluca. Fui adúltera cuando estuve casada y también lo fui estando divorciada; porque cuando ya no era casada, con los que andaba sí eran casados. Yo rompí hogares y me sentía orgullosa. Hoy me siento avergonzada. Y casada también fui infiel.

»» ¿Entonces por eso te divorciaste de Joey, el papá de tu hijo? ¿Se enteró?

Sí, se enteró y yo me enteré de los cuernos de él. Yo lo conocí cuando él tenía 22 años de edad y me regaló 12 años de matrimonio y me quiso sin maquillaje, sin postizos y sin la peluca; me quería desabrida como salía de la regadera, es el único hombre que se enamoró de mí sin poses ni trucos.

»» ¿Y hoy ves a un guapo y ya no te dan ganas de hacer el amor?

Sí me dan ganas de hacer el amor hasta con Andovitas del Parral y para echar canas al aire, abundan en Las Vegas; pero si me quieren invitar a una farra, sé que puedo perder el control y mejor no voy. Me aguanto porque me da tentación.

»» ¿Cuál fue tu peor adicción?

Lo mío fue un popurrí del juego, el alcohol, la farmacodependencia y la frivolidad de acostarme con cualquiera.

»» ¿Pero cuando eras Súper Olga y dabas tus shows en México estabas borracha?

No puedo creerlo, nunca te vi tomada… Pues sí, ya desde México era alcohólica, aunque muy discreta; luego me casé con Joey Dusset, el papá de mi hijo Alan, y me comporté entre comillas; pero en cuanto llegué a Las Vegas mis células tenían memoria y volví a caer en el alcoholismo, en el adulterio y en el juego, cosa que nunca antes había probado y me convertí en una jugadora compulsiva, -concluyó Súper Olga Breeskin.