El pueblito que huele a mole

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Armando Ramirez

San Pedro Atocpan es un pueblo que sabe hacer buen mole. Pero ojo, no confundir Atocpan con Actopan, que es una comunidad en el estado de Hidalgo donde hacen buena barbacoa. Pero hoy voy escribir sobre San Pedro Atocpan, Atocpan es un vocablo náhuatl y significa “tierra fértil”.

San Pedro tiene fama hacer un exquisito mole, por eso su feria anual del mole tiene tanto éxito, pero no crean que tienen mucho tiempo de hacerlo, digo, comparado con Puebla o Oaxaca, no tantos años. La tradición del mole viene desde la época de los aztecas, le llamaban “molli” y era una salsa hecha con diferentes chiles. Fue en el siglo XIX, a la consumación de la Independencia, que se populariza entre la gente criolla el mole, por culpa de unas monjas poblanas, pero antes ya se hacía en Oaxaca, aunque cada quién a su estilo, una cosa es el mole poblano y otro el mole amarillo o el negro o de otros rumbos del país.

El de San Pedro Atocpan es más reciente, todo comenzó en el año de 1947, y aquí la necesidad incentivó la imaginación y la creatividad. Algunas familias comenzaron a hacerlo e ir a venderlo a la Merced. ¿Y qué creen?, que la pegan. Con el paso de los años gustó y las demás familias de San Pedro se pusieron también a hacerlo y surgió el famoso y exquisito mole de San Pedro Atocpan Y como en San Pedro la gente es luchona, se unieron y crearon su Feria del Mole para promocionarlo más y venderlo tanto para cocinar en sus casas como para degustarlo ahí mismo. Y miren, de nuevo la volvieron a pegar.

Pero no quedó ahí la cosa, ahora la gente de San Pedro, habilita sus casas como fondas los fines de semana, donde se vende mole recién cocinado con pollo, guajolote o en enchiladas. Y mire, ahora muchas familias ya no salen de la Ciudad los fines de semana, sino que van a pueblear ahora dentro de la Ciudad.

En el sur de la Ciudad de México hay pueblos mágicos: Mixquic, Tláhuac y sus canales o San Pedro, que como pueblo es muy bonito con su jardín en el Centro, su iglesia, sus expendios con diferentes tipos de mole y molinos antiguos. Incluso una avenida que, dicen, por ahí pasan los difuntos para llevarlos a enterrar. Y sus casas que son de zaguán amplio y están abiertas, permitiéndo ver las mesas y las sillas donde se pueden sentar y comer mole. Digo, qué tanto es tantito.