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Las tradiciones no se hacen de la noche a la mañana, pasan siglos hasta que forman parte de nuestras costumbres, como el mercado de San Juan, que aunque hay lugares que quieren ser como este Mercado les falta la tradición. Y a San Juan le viene con la historia.

Ahora se han puesto las pilas ante la competencia y han remodelado su mercado, casi está terminado, pero no quisieron que terminaran la obra en estos días de fin de año, porque es la temporada buena. Llegan las cenas de Nochebuena las de Año Nuevo, las Posadas, las despedidas de fin de año y ellos son reyes en eso de vender los productos que se usan para esos días porque hacen buena mesa incluso con productos exóticos pero riquísimos como la hormigas chiclayana, los gusanos de maguey, el jabalí, la víbora y lo del mar, que no vean, ahora han surgido hasta lugarcitos donde cocinan como chefs con estrellita michelín.

Y bueno, ya conocen que aquí la antigua dieta prehispánica se puede conseguir como el ahuautle o los escamoles, los gusanos de maguey o los alacranes que ahora se estila comer de botana, como también los chapulines con ajo y chile piquín con su vasito de mezcal.

Bueno y todo esto para decirles que el Mercado de San Juan viene desde la época prehispánica, antes de llamarse San Juan se llamó en la Tencotitlan Moyotla, el lugar de mosquitos, era uno de los barrios más importantes y coo tal tenía un tianguis importante que siguió después de la caída de Tenochtitlan y que los evangelizadores llamaron San Juan Moyotla.

Durante siglos estuvo en lo que es el jardín y calles adyacentes, era enorme, con decirles que cuando el Regente Uruchurtu quiso hacerles su mercado público, tuvo que hacer cuatro porque no cabían en uno. Por eso surge el mercado de san Juan en la calle de López y Arcos de Belén y el palacio de las flores, en Luis Moya y Ernesto Pugibet y el de artesanía en Aranda y Ayuntamiento y el de Ernesto Pugibet de carnes exóticas.

No fue siempre así, en el 1985 comenzaron a darle un giro, más carnes exóticas, especies de muchas partes del mundo, locales donde venden tapas y baguettes muy celebradas con quesos manchego, provolone, jamón serrano, salami aceite de oliva, buen pan y su copa de vino, y harta hambre, digo, hasta no verte Jesús mío, qué tanto es tantito.